El taoísmo, palabra derivada de un caractér del idioma chino que se lee Tao o Dao (Romanización en Pinyin). Este término a menudo suele ser interpretado como "vía" o "camino", más bien podría entenderse como "intuición, sensibilidad, espontaneidad, vida" o de manera más abstracta como "sentido".
El Taoísmo se desarrolló a partir de un sistema filosófico basado en las escrituras de Lao Tzu (Lao Zi, en pinyin, la transcripción fonética del idioma chino). El texto que se da por sentado escrito por Lao-Tzu o Lao-Tse es el Tao Te Ching o Tao Te King (Dao De Jing, en pinyin). Lao Tzu, se supone que vivió durante el siglo VI a. C. y, por ende, tradicionalmente se fecha en ese siglo la redacción del Tao Te Ching, aunque se conjetura que es una recopilación hecha por varias personas.
La esencia de la filosofía taoísta se encuentra en el Dao De Jing (El Clásico de la Vía y su Poder, o del Camino y su Virtud, entendiendo ésta como "naturaleza propia"). Los temas del taoísmo como religión se fundieron en el siglo III a. C., pero no se convirtieron en un movimiento religioso organizado hasta el siglo II ddC.
El objetivo fundamental de los taoístas es alcanzar la inmortalidad, si bien, a veces no se entiende ésta literalmente, sino como longevidad en plenitud. De la misma manera, se decía que las personas que vivían en armonía con la naturaleza eran inmortales. Lao Tzu fue deificado como dios taoísta -un "inmortal"-, encabezando un enorme panteón de héroes folclóricos, generales famosos y sabios, todos los cuales alcanzaron la inmortalidad. Sin embargo, la antigua forma del Taoísmo era la de una corriente filosófica y no una religión, por lo que los antiguos pensadores interpretaban por "inmortalidad" el hecho de "autosuperación" del propio ser en comunidad con el entorno, lo que implica buscar la superación y el progreso personal y colectivo, en base a la mutación constante que enseña el Tao.
Posteriormente, el taoísmo se mezcló con elementos del confucianismo, budismo y la religión folclórica. La forma concreta de religión taoísta que fue llevada a Taiwán hace unos 300 años es típica de esta tradición. La característica más distintiva de la práctica actual es la adoración de los antepasados de uno, junto con las deidades taoístas, lo que muestra el claro elemento tradicionalista del confucianismo y el culto religioso de las creencias míticas de Asia, las cuales ambas no eran válidas para los antiguos pensadores taoístas como Chuang Tsé.
[editar] Fundamentos del Taoísmo
Sinograma del Tao.El Taoísmo establece la existencia de tres fuerzas: una positiva, otra negativa y una tercera, conciliadora. Las dos primeras se oponen y complementan simultáneamente entre sí, es decir que son interdependientes de manera absoluta y funcionan como una unidad. Son el Yin (fuerza negativa/sutil, femenina, húmeda...) y el Yang (fuerza positiva/concreta, masculina, seca...). La tercera fuerza es el Tao, o fuerza superior que las contiene.(véase Yin-yang)
El significado más antiguo que existe sobre el Tao dice: "Yi Yin, Yi Yang, Zhè Wei Tao", es decir, "un aspecto Yin, un aspecto Yang, eso es tao".
Puede ejemplificarse esta concepción a partir del significado de las palabras: "Yang" literalmente significa la ladera luminosa (soleada) de la montaña, y "Yin" la ladera oscura (sombría) de la montaña; entiéndase la idea de montaña como símbolo de "unidad". Así, aunque representan dos fuerzas aparentemente opuestas, forman parte de una única naturaleza.
La igualdad entre las dos primeras fuerzas entraña la igualdad de sus manifestaciones consideradas en abstracto. Por ello el taoísta no considera superior la vida sobre la muerte, no otorga supremacía a la construcción sobre la destrucción, ni al placer sobre el sufrimiento, ni a lo positivo sobre lo negativo, ni a la afirmación sobre la negación.
Las cosas cotidianas e insignificantes tienen un significado mucho más profundo del que nosotros le damos.
El gran taoísta Lin An define así "el camino de la felicidad":
La gran mayoría de las personas
qué vacía y mal se siente, porque usa
las cosas para deleitar su corazón,
en lugar de usar su corazón para
disfrutar de las cosas.
El Tao es "simplemente" algo que no puede ser alcanzado por ninguna forma de pensamiento humano. Es así que casi en su inicio el Tao Te King reza:
El tao que puede ser denominado tao
no es el verdadero Tao...
Tao Te King
Para este algo no existe nombre, dado que los nombres derivan de experiencias; finalmente, y por necesidad de ser descrito o expresado, se lo denominó Tao, que significa "camino" o "sendero" (recto o virtuoso) que conduce a la meta.
Cuando Lao Tse habla del Tao procura alejarlo de todo aquello que pueda dar una idea de algo concreto. Prefiere encuadrarlo en un plano distinto a todo lo que pertenece al mundo. Porque el Tao "es" como el espacio vacío para que se manifieste el todo.
"Existía antes del Cielo y de la Tierra", dice, y, efectivamente, no es posible decir de dónde proviene. Es madre de la creación y fuente de todos los seres.
El tao engendró la unidad.
La unidad dio origen a las dos facetas
las cuales dieron el ser a la triada
y la triada produjo los diez mil seres.
El Tao tampoco es temporal o limitado; al intentar observarlo, no se lo ve, no se lo oye ni se lo siente. Es la fuente primaria cósmica de la que proviene la Creación. Es el principio de todos, la raíz del Cielo y de la Tierra, la "madre" de todas las cosas. Mas, si intentamos definirlo, mirarlo u oírlo, no sería posible: el Tao regresa al No-Ser, ahí donde es insondable, inalcanzable y eterno.
Todas las cosas bajo el Cielo gozan de lo que es, lo que es surge de lo que no es y retorna al No-Ser, con el que nunca deja de estar ligado.
El Tao del No-Ser es la fuerza que mueve todo lo que hay en el mundo de los fenómenos, la función, el efecto de todo lo que es: se basa en el No-Ser.
El mundo de los seres puede ser nombrado con el nombre de No-Ser y el mundo de los fenómenos con el nombre de Ser. Las diferencias recaen en los nombres, pues el nombre de uno es Ser y el del otro, No-Ser, pero aunque los nombres son distintos, se trata de un solo hecho: el misterio desde cuyas profundidades surgen todos los prodigios.
Al encontrar el camino que conduce de la confusión del mundo hacia lo eterno, estamos en el camino del Tao.
El taoísmo excluye el concepto de ley y lo sustituye por el de orden. Es decir, las cosas son de determinada manera debido a que su posicíon en un universo en permanente movimiento les confiere una naturaleza que las obliga a ese comportamiento. Así lo explica Dong Zhongshu, filósofo chino del siglo II a.C:
Cuando se vierte agua en el suelo ésta evita las partes secas y a va hacia las que están humedas. Si dos troncos se colocan en el fuego, éste evita el mojado y enciende el seco. Todas las cosas rechazan lo que es distinto y siguen lo que es igual.
Del mismo modo, las cosas hermosas llaman a otras cosas en la clase de las hermosas, las repulsivas llaman a otras en la clase de las repulsivas. Esto proviene del modo complementario en que se corresponden las cosas de la misma clase. Las cosas se llaman unas a otras, lo igual con lo igual; un dragón trayendo lluvia; un abanico apartando el calor; el sitio donde ha estado un ejército, llenándose de zarzas... Las cosas, hermosas o respulsivas, tienen todas un origen. Si se cree que construyen el destino es porque nadie conoce dónde está su origen. No hay ningún suceso que no dependa para su inicio de algo anterior, a lo que responde porque pertenece a la misma categoría, y por eso se mueve.
El Alma Inmortal del Adepto Taoista.Tao es el nombre global que se da al orden natural. El objetivo del Tao es enseñar al hombre a integrarse en la naturaleza, enseñarle a fluir, a integrarse en sí mismo en concordancia y armonía. El Tao no es un creador porque nada en el mundo se crea ni el mundo es creado. Enseñar a compenetrarse con esta naturaleza y armonía de tal modo que llegue a experimentar en su propio cuerpo sus ritmos vitales. Sintonizándose el cuerpo humano mediante una serie de ejercicios con estos ritmos, ganando así serenidad mental y energía física.
A principios del siglo IV a. C. los filósofos chinos escribían sobre el yin y el yang en términos relacionados con la naturaleza.
Observando de la perspectiva del Tao, se ve cómo todas las cosas se elevan, se vuelven grandes y luego retornan a su raíz. Vivir y morir es simplemente entrar y salir. Las fuerzas de la mente no tienen poder sobre quien sigue el Tao. El camino del No-Ser lleva a la quietud y la observación, y conduce de lo múltiple al Uno. Para poder recorrer ese camino hace falta preparación interna. Mediante la práctica espiritual, la perseverancia, el recogimiento y el silencio se llega a un estado de relajación que debe ser tan sereno que posibilita la contemplación del Ser interior, el alma, y así se logra ver lo invisible, escuchar lo inaudible, sentir lo inalcanzable.
Una historia representativa del pensamiento Taoísta sería la siguiente: (Adaptado a partir de "Las religiones del mundo", de Huston Smith)
El caballo de un campesino se escapó. Ante la conmiseración de su vecino, el campesino le dijo: "¿Quién sabe si es bueno o malo?". Y tuvo razón, porque al día siguiente el caballo regresó acompañado de caballos salvajes con los cuales había trabado amistad. El vecino reapareció, esta vez para felicitarlo por el regalo caído del cielo, pero el campesino repitió: "¿Quién sabe si es bueno o malo?". Y otra vez tuvo razón porque al día siguiente su hijo trató de montar uno de los caballos salvajes y se cayó, rompiéndose una pierna. El vecino volvió a mostrar su pesar, y recibió nuevamente la anterior pregunta: "¿Quién sabe si es bueno o malo?". Y el campesino tuvo razón una cuarta vez, porque al día siguiente aparecieron unos soldados para reclutar al hijo, pero lo eximieron por encontrarse herido.
Lejos de una amoralidad o de una moralina latitudinaria, el taoísmo preconiza la armonía, allí está el bien, un absoluto sobre las relatividades.
Ésta ética se refleja en el arte.
Al llegar el buddhismo (o budismo) a China se produjo una muy interesante "síncresis", la interrelación entre el budismo y el taoísmo produjo entre otros efectos la escuela religiosa y filosófica budista Cha'ang (sinización de la palabra sánscrita dhyana, que significa: meditación) y , ésta, al pasar a Japón originó el zen.
El taoísmo influyó en numerosas áreas del conocimiento como la medicina y ciertas escuelas de meditación, e incluso las artes marciales. Existe un paralelismo en ciertas concepciones del Taoísmo con el Tantra, en especial la visión del mundo como un ecosistema, y la consideración de una vía de iluminación dentro del acto sexual.
Nota: A fines del siglo XX la transcripción "pinyin" del putonghua o idioma chino clásico ("mandarín") a caracteres románicos, divulgó la forma "daoísmo" aunque la pronunciación más aproximada es "Tao" (o en todo caso la intermedia: "Ðao", con un fonema que suena transicional entre la "d" y la "t").
Lao-Tsé (Lao Zi): 604 AC., obra principal "Tao Te Ching".
Preconiza: Armonía del hombre con el Tao, al curso etéreo y dialéctico de los acontecimientos.
Reprueba: La guerra, la resignación, la codicia, los prejuicios, los convencionalismos, los tabúes, la desigualdad, la sumisión, el sometimiento dogmático a normativas absolutistas o preconceptos prejuiciosos (lealtad filial, nacionalismo, legalismo, sumisión al culto, etc.).[1]
Preceptos: No posee un dogma al cual los fieles deben limitarse.
Virtudes: Piedad, magnanimidad, abnegación, bondad, sacrificio personal, plantar árboles (entregar algo a la naturaleza u otros humanos), hacer caminos (en los mismos modos que los árboles), ser introspectivo, ser analítico, contemplativo y meditativo, fomentar la honestidad y la equidad, enseñar al que no sabe.
S IV-II AC.: Influencia en la alquimia, medicina tradicional china, magia y la adivinación, por lo que se convierte en culto popular. Posteriormente influyó en las artes marciales, con sus conceptos de Chi aplicados tanto a la salud como al combate, surgiendo así diversos estilos de Kung Fu Taoísta (principalmente en la Montaña Wudang), y también disciplinas como el Chi Kung y el Tai Chi.
S II DC.: Zhang Dao Ling: Taoísmo como religión (su primer pontífice); el sacerdote imperial Zhang Dao Ling sincretiza la religión tradicional china con el Taoísmo, para "renovar" el culto religioso imperial e imponer su forma de taoísmo teísta como doctrina de culto, a pesar de que esta interpretación religiosa es contraria a la ideología taoísta netamente filosófica que proponían Lao-Tsé y Chuang-Tsé - 1927: El pontificio es abolido por el gobierno Chino.
Promete la inmortalidad, en su sentido religioso como forma de "vida eterna", pero en su sentido filosófico como alegoría de un concepto ontológico impulsor de la "autosuperación".
Observación fundamental: Alcanzar la inmortalidad, "longevidad en plenitud", "las personas que viven en armonía con la naturaleza son inmortales".
Lao Zi es deificado como Dios Taoísta, "un inmortal" (héroes folclóricos, generales famosos y sabios), tomandose como tal esta idea de las deidades solo por los seguidores del taoísmo religioso, siendo tales alegatos rechazados por el taoísmo filosófico.
Se mezcló con elementos del confucionismo, budismo y creencias locales (Taiwan hace 300 años), formando un sincretismo religioso que no es compatible con los conceptos originales del Tao Te King de Lao-Tsé.
Lo nuevo: adoración de los antepasados de cada uno, solo por parte del taoísmo religioso, pero no asimilado por el taoísmo filosófico
sábado, 12 de diciembre de 2009
YOGA
El yoga (del sánscrito योग yoga) es uno de los seis darśanas o doctrinas tradicionales del hinduismo. Estas doctrinas son (entre paréntesis los fundadores o principales referentes históricos de cada uno):
vedānta (de Vyāsa)
yoga (de Patañjali)
sāṃkhya (de Kapila)
pūrva mīmāṃsā (de Jaimini)
nyāya (de Gótama)
vaiśeṣika (de Kaṇāda)
Según sus practicantes, el yoga otorga como resultado:
la «unión o integración del alma individual con Dios»,[cita requerida] entre los que tienen una postura de tipo devocional (religiosa), o bien
«el desarrollo de la conciencia espiritual (esto es, el percatamiento de la naturaleza, origen y destino espiritual del ser)»,[cita requerida] entre los que tienen una postura racionalista (atea o agnóstica).
[editar] Etimología de la palabra «yoga»
La palabra española «yoga» proviene del sánscrito yoga, que procede a su vez del verbo yuj: ‘colocar el yugo [a dos bueyes, para unirlos], concentrar la mente, absorberse en meditación, recordar, unir, conectar, otorgar, etc.’. El verbo yuj es la misma raíz indoeuropea de los términos castellanos «yugo» y «conyugal».
[editar] Historia
Fotografía del libro Mohenjo Daro and the Indus Civilization (del arqueólogo británico sir John Marshall; Londres, 1931) que muestra un sello de arcilla de la civilización del valle del Indo. Marshall generó tres hipótesis: a) el ser sentado sería el dios Shivá; b) estaría practicando un āsana de yoga; y c) el yoga tendría entonces 35 siglos de antigüedad.El yoga se originó posiblemente antes de nuestra era en India, donde persiste como tradición. Debido a que los textos sánscritos carecen de cronología, se desconoce exactamente cuándo los habitantes del subcontinente índico comenzaron a realizar este tipo de meditación con posturas físicas.
En 1931, el arqueólogo británico sir John Marshall descubrió en Mojensho Daro (Pakistán) un sello de esteatita del siglo XVII a. C. de la cultura del valle del Indo, con una criatura antropomorfa con cuernos, en una posición sentada con las piernas cruzadas. Marshall generó tres hipótesis:
el ser sentado sería el dios Shivá (?); por eso Marshall bautizó al sello «Paśupati» (‘señor de las bestias’, otro nombre del dios hindú Shivá);
el ser estaría practicando un ásana de yoga;
por lo tanto el yoga tendría por lo menos 35 siglos de antigüedad.
En la actualidad algunos escritores en Occidente creen que esta es una prueba de que en la cultura del Indo se conocía el yoga.[cita requerida] En cambio, los hinduistas sostienen que el yoga es eterno (anādi: ‘sin comienzo’) y siempre existió.
[editar] Tipos de yoga
Los tipos de yoga que se consideran fundamentales o clásicos son:[cita requerida]
rāja yoga (habitualmente identificado con aṣṭāṅga yoga)[1]
jñāna yoga
karma yoga
Las denominaciones bhakti yoga y haṭha yoga no corresponden a ramas o caminos fundamentales del yoga clásico. El haṭha yoga es una parte del rāja yoga.
[editar] Rāja yoga
Artículo principal: Rāja yoga
Un sadhú (santo) según un grabado de 48 × 35 cm de Frans Balthazar Solvyns (1760-1824) para el libro Illustrations de les hindous. París: F. B. Solvyns et H. Nicolle, 1812.El rāja yoga (lit. ‘yoga regio’ donde rāja: ‘rey’),
Se suele identificar al rāja yoga con el aṣṭāṅga yoga descrito por Patañjali.
[editar] Ocho etapas
Artículo principal: Aṣṭāṅga yoga
El texto sánscrito Yoga sūtra (‘aforismos de yoga’) de Patañjali (probablemente del siglo III a. C.) es el libro más antiguo sobre el yoga. Prescribe la adhesión a ocho preceptos que constituyen lo que se denomina aṣṭāṅga yoga, el ‘yoga de los ocho miembros’ (aṣṭa: ‘ocho’, aṅga: ‘miembro’).
Estos «ocho miembros» son:
yama (‘prohibiciones’):
ahiṃsā (‘no violencia’, sensibilidad hacia otros seres)
satya (‘veracidad’, no mentir)
asteya (‘no robar’)
brahmacharya (‘conducta brahmánica’, aunque en la práctica significaba celibato y estudio de los Vedás)
aparigraha (‘no apegarse’ al hogar, etc.)
niyama (‘preceptos’):
śaucha (‘limpieza’ física y mental)
santoṣa (‘completa satisfacción’)
tapas (disciplina, ‘consumirse por el calor’)
svādhyāya (‘recitar [los Vedás en voz baja,] para sí mismo’)
iśvara praṇidhāna (‘ofrecerse al Controlador [Dios]’)
āsana (‘postura’): la columna vertebral debe mantenerse erecta y el cuerpo estable en una postura cómoda para la meditación. El hatha yoga se enfoca en este miembro.
prāṇāyāma (‘control de la respiración’; prana: energía mística presente en el aire respirado; y yama: ‘control’)
pratyāhāra (‘poco comer’, control de los sentidos; prati: ‘poco’; ahara: ‘comer; implica el retraimiento de los sentidos de los objetos externos).
dhāraṇā (‘sostenimiento’; dhara: ‘sostener’; implica la concentración de la mente en un pensamiento).
dhyāna (‘meditación’).
samādhi (‘completa absorción’).
[editar] Jñāna yoga
Artículo principal: Jñāna yoga
El jñāna (‘conocimiento’) se aplica tanto en contextos sagrados como laicos. Vinculado con el término yoga, se puede referir al aprendizaje o conocimiento conceptual, y a la más elevada sabiduría, visión intuitiva o gnosis, es decir, a una especie de conocimiento liberador o intuición. Ocasionalmente, el jñāna se equipara incluso con la Realidad última.[cita requerida]
[editar] Karma yoga
Artículo principal: Karma yoga
El karma yoga, yoga de la acción o, más bien, del servicio, es la dedicación completa de las actividades, las palabras y la mente a Dios. El karma yoga no es la actividad dedicada al bien.
Según el hinduismo, las buenas obras (el buen karma) no llevan a Dios, sino a una siguiente reencarnación en mejores condiciones de vida, mientras que las actividades pecaminosas (el mal karma) llevan a una reencarnación en peores condiciones de vida. El karma yoga no produce reacciones materiales, sino que libera al alma y le permite, en el momento de la muerte, volver con Dios.
[editar] Otros denominaciones asociadas al yoga
Las siguientes escuelas no deben identificarse como fundamentales en el yoga:[cita requerida]
[editar] Haṭha yoga
Artículo principal: Haṭha yoga
Una joven occidental practicando haṭha yoga, las manos unidas en pranāma (saludo reverencial) de pie sobre una mesa, en una convención de yoguis.El haṭha yoga es el yoga más difundido en todo el mundo, conocido por sus āsanas (o posiciones corporales). Se trata de un sistema de posturas físicas cuyo propósito es lograr que el cuerpo esté apto para la meditación. Las āsanas generan serenidad física y mental, de tal forma que el yogui devoto pueda sentarse durante varias horas en una postura de meditación sin sufrir fatiga o inquietud. Una de sus āsanas principales es padmāsana (o ‘posición de loto’) y el «saludo al sol» (Sūriá namaskar).
Actualmente el haṭha yoga enfatiza la relajación.
[editar] Bhakti yoga
Artículo principal: Bhakti yoga
El bhakti yoga es el yoga devocional. La diferencia con el karma yoga es muy sutil: aunque ambos tipos de practicantes dedican sus actividades al «Absoluto», a los practicantes de la devoción (bhaktas) les interesa un conocimiento más esotérico de la naturaleza de Dios (en su personalidad como Krishná) y de sus actividades, provenientes de desarrollos más modernos de los Vedás, especialmente del Srimad Bhágavatam.
El bhakti yoga fue popularizado en los años 1970 por el movimiento Hare Krishna.
[editar] Aṣṭāṅga vinyasa yoga
Artículo principal: Aṣṭāṅga vinyasa yoga
El ashtanga vinyasa yoga es un sistema de yoga basado en el texto Yoga korunta. Sri T. Krishnanamacharya escribió que lo había aprendido (en forma oral) de su gurú Rama Mohan Brahmachari a principios del siglo XX. Luego Krishnamacharya se lo enseñó a sus discípulos Indra Devi, B. K. S. Iyengar, Sri Pattabhi Jois y a T. K. V. Desikachar, su hijo. Estos maestros lo difundieron en Occidente. Sri K. Pattabhi Jois, que enseña en la actualidad este sistema en la India, aprendió este tipo de yoga de Krishnanamacharya, con quien estudió desde 1927.
Esta escuela del yoga intenta incorporar las ocho ramas tradicionales del yoga (conocidas como aṣṭāṅga yoga) según lo expuesto por Patañjali en sus Yoga sūtras. Enfatiza el vinyasa (movimiento sincronizado con la respiración) mediante un método progresivo de series de posturas con una respiración específica (ujjāyī prāṇāyāma).
Según sus adeptos, esta práctica produce calor interno y abundante sudoración. Este calor purifica los músculos y los órganos, elimina toxinas y permite que el cuerpo se reconstituya. Este método requiere mucha elasticidad y fuerza muscular, y está recomendado para quienes deseen bajar de peso y aumentar su fuerza y elasticidad.
[editar] Kriyā yoga
Artículo principal: Kriyā yoga
Lajiri Majāśaia sentado en posición de loto. Fotografía tomada del libro Autobiografía de un yogui, de Paramahamsa Yogananda.Según el Bhágavata Puraná (4.13.3), el Yoga sūtra (2.1) y el Kriyā yoga sāra (una sección del Padma puraná), el kriyā yoga es la forma práctica de la filosofía del yoga, un tipo de devoción activa: unión con la divinidad mediante la debida práctica de los deberes cotidianos.
El kriyā yoga fue popularizado en Occidente por Paramahansa Yogananda en su libro Autobiografía de un yogui. Según este autor, el yoga de kriyā acelera la evolución espiritual y genera un profundo estado de la tranquilidad. Las técnicas del kriyā yoga fueron popularizadas por el yogui Lahiri Mahāśaia. Se trataría de una forma mística del prāṇāyāma, o sea, el control de la energía respiratoria.
La palabra sánscrita kriyā significa:
acción, realización, ocupación, negocio, trabajo, labor (según el Kātiāiana śrauta sūtra, las Leyes de Manú)
acción física, ejercitamiento de los miembros (según lexicógrafos como Amarasimha y Hemachandra).
investigación judicial (por medios humanos, como testigos, documentos, etc) o por medios sobrehumanos
expiación de una culpa
acción (como la idea general que se puede expresar con un verbo)
verbo. Según los gramáticos hay dos tipos de verbos: sakarma-kriyā (‘activos’) y akarma-kriyā (‘intransitivos’)
sacrificio, rito religioso
acción religiosa, hija de Kardama y esposa de Dharma
En cambio, según Yogananda la palabra kriyā significa ‘limpieza’ (ya sea ésta física o mental), aquella que ayuda a eliminar las kleshas (impurezas) que plagan las acciones de sus seguidores. Según las doctrinas del yoga, los kleshas son:
avidyā: ignorancia
asmitā: egoísmo
rāga: deseo
dveṣa: odio
abhiniveśa: tenacidad por la existencia mundana.
Mediante la respiración calmada del kriyā yoga los latidos del corazón se aquietan. Como resultado, la energía vital se desconecta de los cinco sentidos y la mente adquiere entonces el estado consciente de pratyāhāra, o sea, el retraimiento de los sentidos de los objetos externos (siendo prati: ‘poco’ y ahara: ‘comer’).
[editar] Kundalinī yoga
Artículo principal: Kundalinī yoga
Yogui en posición de loto practicando respiración prāṇāyāmaFue introducido en Occidente en los años 1970 por Yogi Bhajan. El kundalinī yoga incluye āsanas (posturas), prāṇāyāma (control de la respiración), canto de mantras, mudras (gestos psíquicos), bandhas (llaves energéticas) y kriyās (ejercicios).[2]
Las posturas son sencillas y acompañadas de una respiración dinámica, conocida como «respiración de fuego». Requiere poca exigencia física y la práctica genera tranquilidad mental y vitalidad.
El kundalinī yoga enfatiza:
La lentitud del movimiento
La concentración mental en el movimiento
La respiración profunda durante su práctica
La inmovilidad total en la postura mantenida
La relajación durante y después de cada ejercicio
[editar] Escuelas modernas
Otros tipos de yoga creados en la segunda mitad del siglo XX (presentados en orden alfabético):
Mīmāṃsā yoga.
Purna yoga (‘yoga completo’, síntesis moderna de varios métodos de yoga).
Sarva yoga (‘yoga de todo’, integración moderna del haṭha yoga y el bhakti yoga).
Swásthya Yôga es el nombre de la escuela fundada por el maestro brasileño DeRose en el siglo XX.Según el autor, el svāsthya yoga es la codificación y sistematización de un tipo de yoga estrictamente práctico, preclásico, pre-védico y pre-ario, de linaje tantra-samkhia (por lo tanto matriarcal, sensorial, desrepresor, naturalista y técnico). Su nombre erudito sería dakshina-achara-tántrika-niríshwara-samkhia-yoga (yoga ateo tántrico).Según sus seguidores, el svāsthya yoga es la sistematización del yoga original y más antiguo. Consideran que el yoga clásico (de Patañjali) es una forma posterior.
Natha Yoga (‘yoga terapéutico’, sistema que integra varios métodos de yoga, apuntando a la educación).
El tantra no se considera un tipo de yoga, a pesar de que algunos lo llaman tantra yoga, sino que es otra escuela hindú.
[editar] Doctrinas del yoga
Los textos que establecen las bases del yoga son el Bhagavad gītā, los Yoga sūtras (de Patañjali), el Gheranda samhita, el Yoga darshana upanishad y el Haṭha yoga pradīpikā.
Según las doctrinas hindúes en las que se asienta el yoga, el ser humano es un alma (ātman) encerrada en un cuerpo (rupa). El cuerpo tiene varias partes: el cuerpo físico (deha o śarira), la mente (mana), la inteligencia (jña) y el ego falso (ahaṃkāra).
Para llevar una vida plena, es preciso satisfacer tres necesidades: la necesidad física (salud y actividad), la necesidad psicológica (conocimiento y poder) y la necesidad espiritual (felicidad y paz). Cuando las tres se hallan presentes, hay armonía. El yoga es una sabiduría práctica que abarca cada aspecto del ser de una persona. Enseña al individuo a evolucionar mediante el desarrollo de la autodisciplina. El yoga también está definido como la restricción de las emociones, que son vistas como meras fluctuaciones (vṛtti) de la mente. Los seguidores del hinduismo distinguen entre el alma (impasible, sin emociones) y la mente (siempre fluctuante y llena de ansiedades).
Según algunos, el yoga ofrece los medios para comprender el funcionamiento de la mente, o incluso sería el arte de estudiar el comportamiento de la mente. Pero otros opinan que el yoga no estudia nada, no se trata de un esfuerzo intelectual sino de una experiencia mística, que entre otras cosas ayuda a serenar los incesantes movimientos de la mente, conduciendo a un imperturbable estado de silencio mental. Los vaisnavas (adoradores de Vishnú) niegan este concepto, y dicen que no se puede silenciar a la mente, sino que se la debe ocupar en actividades espirituales (ofrecidas a Dios), que al mismo tiempo satisfarían la ansiedad de la misma y la purificarían de los deseos materiales.
El yoga es, pues, el arte y la ciencia de la disciplina mental a través de la que se cultiva y madura la mente. No es una ciencia en el sentido occidental de la palabra. Los hindúes utilizan el concepto de ciencia porque saben que en el más racionalista mundo occidental la ciencia está bien conceptuada.[cita requerida] El yoga busca llegar a la integración del alma (ātman) individual con Dios (el Brahman) o con su deidad (avatar). Esa re-unión se llama samādhi, a través de la cual se accede a la liberación (mokṣa).
[editar] Textos fundamentales del yoga
[editar] Bhagavad Gita
Artículo principal: Bhagavad Gita
En el Bhagavad guitá (‘la canción del Opulento’), el dios Krishná (también llamado Bhagaván) establece de manera extremadamente somera cuatro corrientes principales del yoga (presentadas en orden de importancia, según los estudiosos del Bhagavad guitá):
El aṣṭāṅga yoga (o ‘yoga de los ocho pasos’, con práctica de āsanas o posturas)
El jñāna yoga (o búsqueda intelectual del Absoluto, mediante el estudio de lógica y la meditación),
El karma yoga (o yoga de la acción dedicada a Dios)
El bhakti yoga (‘devoción’ dirigida hacia Krishná como persona)
[editar] Yoga sūtras de Patañjali
Artículo principal: Yoga sūtra
En el Yoga sūtra, Patañjali define el yoga con el siguiente aforismo:
योग: चित्त-वृत्ति निरोध:
(yogaḥ citta-vṛtti-nirodhaḥ)
- Yoga sūtra 1.2
siendo citta: ‘consciencia’, vṛtti: ‘fluctuaciones, movimientos’ y nirodhaḥ: ‘restricción, supresión, control’.[3] La traducción literal es, pues: ‘El yoga es la restricción de las fluctuaciones de la consciencia’.
Algunas traducciones más libres de este aforismo son:
De Rose: yoga es la supresión de la inestabilidad de la conciencia.
Gardini: el yoga es la supresión de las modificaciones de la mente.
Kurma Raja Dasa: yoga es el cese de las fluctuaciones de la mente.
Purohit Swami: yoga es el control de las actividades de la mente.
Madhu Devi Natha (Mariel Mendizabal): yoga es hacer conciente lo inconciente mediante el control de la actividad mental.
Satia Prakash: yoga es la inhibición de las funciones mentales.
Shivananda: el yoga es la supresión de los torbellinos mentales.
Taimni: yoga es la inhibición de las modificaciones de la mente.
Tola y Dragonetti: yoga es la restricción de los procesos de la mente.
Vishnudevananda: el yoga es la supresión de la actividad mental.
Wood, Ernest E.: yoga es el control de las ideas en la mente.
[editar] Haṭha yoga pradīpikā
Artículo principal: Haṭha yoga pradīpikā
[editar] Yoguis famosos
Artículo principal: Yoguis notables
[editar] Principales estudiosos occidentales del yoga durante el siglo XX
Ananda Kumara Swami (Ananda Coomaraswamy).
Mircea Eliade
Mason Oursel
Giuseppe Tucci
[editar] Citas
Según el antiguo autor hindú Patañjali (posiblemente siglo III a. C.): «El yoga es la restricción de las fluctuaciones de la consciencia» (Yoga sutra, capítulo Samadhi, 1.2).
Según la maestra letona Indra Devi (1899-2002): «El yoga es un arte y una ciencia de la vida». Justamente su fundación se denomina Arte y Ciencia de la Vida.
Según el brasileño DeRose (1944-): «Yoga es cualquier metodología estrictamente práctica que conduzca al samadhi». El mismo autor afirma: «El samādhi es un estado de megalucidez que sólo el yoga proporciona».
Según Ramiro Calle (en El libro de los yogas, 1998): «El yoga propone la superación de la ignorancia metafísica mediante una praxis, un método liberatorio que conduzca a la sabiduría discriminativa, es decir, que afine y purifique el discernimiento».
[editar] Véase también
Aura • Chakras • Contorsionismo • Entrenamiento autógeno • Éxtasis • Iantra • Kundalinī • Kundalinī yoga • Mándala • Mantra • Meditación • Mudra • Nadis • Paz interior o shanti • Postura inversa de hatha-yoga • Prāṇāyāma • Qi • Samādhi • Tantra • Yoga sūtras de Patañjali • Zazen
vedānta (de Vyāsa)
yoga (de Patañjali)
sāṃkhya (de Kapila)
pūrva mīmāṃsā (de Jaimini)
nyāya (de Gótama)
vaiśeṣika (de Kaṇāda)
Según sus practicantes, el yoga otorga como resultado:
la «unión o integración del alma individual con Dios»,[cita requerida] entre los que tienen una postura de tipo devocional (religiosa), o bien
«el desarrollo de la conciencia espiritual (esto es, el percatamiento de la naturaleza, origen y destino espiritual del ser)»,[cita requerida] entre los que tienen una postura racionalista (atea o agnóstica).
[editar] Etimología de la palabra «yoga»
La palabra española «yoga» proviene del sánscrito yoga, que procede a su vez del verbo yuj: ‘colocar el yugo [a dos bueyes, para unirlos], concentrar la mente, absorberse en meditación, recordar, unir, conectar, otorgar, etc.’. El verbo yuj es la misma raíz indoeuropea de los términos castellanos «yugo» y «conyugal».
[editar] Historia
Fotografía del libro Mohenjo Daro and the Indus Civilization (del arqueólogo británico sir John Marshall; Londres, 1931) que muestra un sello de arcilla de la civilización del valle del Indo. Marshall generó tres hipótesis: a) el ser sentado sería el dios Shivá; b) estaría practicando un āsana de yoga; y c) el yoga tendría entonces 35 siglos de antigüedad.El yoga se originó posiblemente antes de nuestra era en India, donde persiste como tradición. Debido a que los textos sánscritos carecen de cronología, se desconoce exactamente cuándo los habitantes del subcontinente índico comenzaron a realizar este tipo de meditación con posturas físicas.
En 1931, el arqueólogo británico sir John Marshall descubrió en Mojensho Daro (Pakistán) un sello de esteatita del siglo XVII a. C. de la cultura del valle del Indo, con una criatura antropomorfa con cuernos, en una posición sentada con las piernas cruzadas. Marshall generó tres hipótesis:
el ser sentado sería el dios Shivá (?); por eso Marshall bautizó al sello «Paśupati» (‘señor de las bestias’, otro nombre del dios hindú Shivá);
el ser estaría practicando un ásana de yoga;
por lo tanto el yoga tendría por lo menos 35 siglos de antigüedad.
En la actualidad algunos escritores en Occidente creen que esta es una prueba de que en la cultura del Indo se conocía el yoga.[cita requerida] En cambio, los hinduistas sostienen que el yoga es eterno (anādi: ‘sin comienzo’) y siempre existió.
[editar] Tipos de yoga
Los tipos de yoga que se consideran fundamentales o clásicos son:[cita requerida]
rāja yoga (habitualmente identificado con aṣṭāṅga yoga)[1]
jñāna yoga
karma yoga
Las denominaciones bhakti yoga y haṭha yoga no corresponden a ramas o caminos fundamentales del yoga clásico. El haṭha yoga es una parte del rāja yoga.
[editar] Rāja yoga
Artículo principal: Rāja yoga
Un sadhú (santo) según un grabado de 48 × 35 cm de Frans Balthazar Solvyns (1760-1824) para el libro Illustrations de les hindous. París: F. B. Solvyns et H. Nicolle, 1812.El rāja yoga (lit. ‘yoga regio’ donde rāja: ‘rey’),
Se suele identificar al rāja yoga con el aṣṭāṅga yoga descrito por Patañjali.
[editar] Ocho etapas
Artículo principal: Aṣṭāṅga yoga
El texto sánscrito Yoga sūtra (‘aforismos de yoga’) de Patañjali (probablemente del siglo III a. C.) es el libro más antiguo sobre el yoga. Prescribe la adhesión a ocho preceptos que constituyen lo que se denomina aṣṭāṅga yoga, el ‘yoga de los ocho miembros’ (aṣṭa: ‘ocho’, aṅga: ‘miembro’).
Estos «ocho miembros» son:
yama (‘prohibiciones’):
ahiṃsā (‘no violencia’, sensibilidad hacia otros seres)
satya (‘veracidad’, no mentir)
asteya (‘no robar’)
brahmacharya (‘conducta brahmánica’, aunque en la práctica significaba celibato y estudio de los Vedás)
aparigraha (‘no apegarse’ al hogar, etc.)
niyama (‘preceptos’):
śaucha (‘limpieza’ física y mental)
santoṣa (‘completa satisfacción’)
tapas (disciplina, ‘consumirse por el calor’)
svādhyāya (‘recitar [los Vedás en voz baja,] para sí mismo’)
iśvara praṇidhāna (‘ofrecerse al Controlador [Dios]’)
āsana (‘postura’): la columna vertebral debe mantenerse erecta y el cuerpo estable en una postura cómoda para la meditación. El hatha yoga se enfoca en este miembro.
prāṇāyāma (‘control de la respiración’; prana: energía mística presente en el aire respirado; y yama: ‘control’)
pratyāhāra (‘poco comer’, control de los sentidos; prati: ‘poco’; ahara: ‘comer; implica el retraimiento de los sentidos de los objetos externos).
dhāraṇā (‘sostenimiento’; dhara: ‘sostener’; implica la concentración de la mente en un pensamiento).
dhyāna (‘meditación’).
samādhi (‘completa absorción’).
[editar] Jñāna yoga
Artículo principal: Jñāna yoga
El jñāna (‘conocimiento’) se aplica tanto en contextos sagrados como laicos. Vinculado con el término yoga, se puede referir al aprendizaje o conocimiento conceptual, y a la más elevada sabiduría, visión intuitiva o gnosis, es decir, a una especie de conocimiento liberador o intuición. Ocasionalmente, el jñāna se equipara incluso con la Realidad última.[cita requerida]
[editar] Karma yoga
Artículo principal: Karma yoga
El karma yoga, yoga de la acción o, más bien, del servicio, es la dedicación completa de las actividades, las palabras y la mente a Dios. El karma yoga no es la actividad dedicada al bien.
Según el hinduismo, las buenas obras (el buen karma) no llevan a Dios, sino a una siguiente reencarnación en mejores condiciones de vida, mientras que las actividades pecaminosas (el mal karma) llevan a una reencarnación en peores condiciones de vida. El karma yoga no produce reacciones materiales, sino que libera al alma y le permite, en el momento de la muerte, volver con Dios.
[editar] Otros denominaciones asociadas al yoga
Las siguientes escuelas no deben identificarse como fundamentales en el yoga:[cita requerida]
[editar] Haṭha yoga
Artículo principal: Haṭha yoga
Una joven occidental practicando haṭha yoga, las manos unidas en pranāma (saludo reverencial) de pie sobre una mesa, en una convención de yoguis.El haṭha yoga es el yoga más difundido en todo el mundo, conocido por sus āsanas (o posiciones corporales). Se trata de un sistema de posturas físicas cuyo propósito es lograr que el cuerpo esté apto para la meditación. Las āsanas generan serenidad física y mental, de tal forma que el yogui devoto pueda sentarse durante varias horas en una postura de meditación sin sufrir fatiga o inquietud. Una de sus āsanas principales es padmāsana (o ‘posición de loto’) y el «saludo al sol» (Sūriá namaskar).
Actualmente el haṭha yoga enfatiza la relajación.
[editar] Bhakti yoga
Artículo principal: Bhakti yoga
El bhakti yoga es el yoga devocional. La diferencia con el karma yoga es muy sutil: aunque ambos tipos de practicantes dedican sus actividades al «Absoluto», a los practicantes de la devoción (bhaktas) les interesa un conocimiento más esotérico de la naturaleza de Dios (en su personalidad como Krishná) y de sus actividades, provenientes de desarrollos más modernos de los Vedás, especialmente del Srimad Bhágavatam.
El bhakti yoga fue popularizado en los años 1970 por el movimiento Hare Krishna.
[editar] Aṣṭāṅga vinyasa yoga
Artículo principal: Aṣṭāṅga vinyasa yoga
El ashtanga vinyasa yoga es un sistema de yoga basado en el texto Yoga korunta. Sri T. Krishnanamacharya escribió que lo había aprendido (en forma oral) de su gurú Rama Mohan Brahmachari a principios del siglo XX. Luego Krishnamacharya se lo enseñó a sus discípulos Indra Devi, B. K. S. Iyengar, Sri Pattabhi Jois y a T. K. V. Desikachar, su hijo. Estos maestros lo difundieron en Occidente. Sri K. Pattabhi Jois, que enseña en la actualidad este sistema en la India, aprendió este tipo de yoga de Krishnanamacharya, con quien estudió desde 1927.
Esta escuela del yoga intenta incorporar las ocho ramas tradicionales del yoga (conocidas como aṣṭāṅga yoga) según lo expuesto por Patañjali en sus Yoga sūtras. Enfatiza el vinyasa (movimiento sincronizado con la respiración) mediante un método progresivo de series de posturas con una respiración específica (ujjāyī prāṇāyāma).
Según sus adeptos, esta práctica produce calor interno y abundante sudoración. Este calor purifica los músculos y los órganos, elimina toxinas y permite que el cuerpo se reconstituya. Este método requiere mucha elasticidad y fuerza muscular, y está recomendado para quienes deseen bajar de peso y aumentar su fuerza y elasticidad.
[editar] Kriyā yoga
Artículo principal: Kriyā yoga
Lajiri Majāśaia sentado en posición de loto. Fotografía tomada del libro Autobiografía de un yogui, de Paramahamsa Yogananda.Según el Bhágavata Puraná (4.13.3), el Yoga sūtra (2.1) y el Kriyā yoga sāra (una sección del Padma puraná), el kriyā yoga es la forma práctica de la filosofía del yoga, un tipo de devoción activa: unión con la divinidad mediante la debida práctica de los deberes cotidianos.
El kriyā yoga fue popularizado en Occidente por Paramahansa Yogananda en su libro Autobiografía de un yogui. Según este autor, el yoga de kriyā acelera la evolución espiritual y genera un profundo estado de la tranquilidad. Las técnicas del kriyā yoga fueron popularizadas por el yogui Lahiri Mahāśaia. Se trataría de una forma mística del prāṇāyāma, o sea, el control de la energía respiratoria.
La palabra sánscrita kriyā significa:
acción, realización, ocupación, negocio, trabajo, labor (según el Kātiāiana śrauta sūtra, las Leyes de Manú)
acción física, ejercitamiento de los miembros (según lexicógrafos como Amarasimha y Hemachandra).
investigación judicial (por medios humanos, como testigos, documentos, etc) o por medios sobrehumanos
expiación de una culpa
acción (como la idea general que se puede expresar con un verbo)
verbo. Según los gramáticos hay dos tipos de verbos: sakarma-kriyā (‘activos’) y akarma-kriyā (‘intransitivos’)
sacrificio, rito religioso
acción religiosa, hija de Kardama y esposa de Dharma
En cambio, según Yogananda la palabra kriyā significa ‘limpieza’ (ya sea ésta física o mental), aquella que ayuda a eliminar las kleshas (impurezas) que plagan las acciones de sus seguidores. Según las doctrinas del yoga, los kleshas son:
avidyā: ignorancia
asmitā: egoísmo
rāga: deseo
dveṣa: odio
abhiniveśa: tenacidad por la existencia mundana.
Mediante la respiración calmada del kriyā yoga los latidos del corazón se aquietan. Como resultado, la energía vital se desconecta de los cinco sentidos y la mente adquiere entonces el estado consciente de pratyāhāra, o sea, el retraimiento de los sentidos de los objetos externos (siendo prati: ‘poco’ y ahara: ‘comer’).
[editar] Kundalinī yoga
Artículo principal: Kundalinī yoga
Yogui en posición de loto practicando respiración prāṇāyāmaFue introducido en Occidente en los años 1970 por Yogi Bhajan. El kundalinī yoga incluye āsanas (posturas), prāṇāyāma (control de la respiración), canto de mantras, mudras (gestos psíquicos), bandhas (llaves energéticas) y kriyās (ejercicios).[2]
Las posturas son sencillas y acompañadas de una respiración dinámica, conocida como «respiración de fuego». Requiere poca exigencia física y la práctica genera tranquilidad mental y vitalidad.
El kundalinī yoga enfatiza:
La lentitud del movimiento
La concentración mental en el movimiento
La respiración profunda durante su práctica
La inmovilidad total en la postura mantenida
La relajación durante y después de cada ejercicio
[editar] Escuelas modernas
Otros tipos de yoga creados en la segunda mitad del siglo XX (presentados en orden alfabético):
Mīmāṃsā yoga.
Purna yoga (‘yoga completo’, síntesis moderna de varios métodos de yoga).
Sarva yoga (‘yoga de todo’, integración moderna del haṭha yoga y el bhakti yoga).
Swásthya Yôga es el nombre de la escuela fundada por el maestro brasileño DeRose en el siglo XX.Según el autor, el svāsthya yoga es la codificación y sistematización de un tipo de yoga estrictamente práctico, preclásico, pre-védico y pre-ario, de linaje tantra-samkhia (por lo tanto matriarcal, sensorial, desrepresor, naturalista y técnico). Su nombre erudito sería dakshina-achara-tántrika-niríshwara-samkhia-yoga (yoga ateo tántrico).Según sus seguidores, el svāsthya yoga es la sistematización del yoga original y más antiguo. Consideran que el yoga clásico (de Patañjali) es una forma posterior.
Natha Yoga (‘yoga terapéutico’, sistema que integra varios métodos de yoga, apuntando a la educación).
El tantra no se considera un tipo de yoga, a pesar de que algunos lo llaman tantra yoga, sino que es otra escuela hindú.
[editar] Doctrinas del yoga
Los textos que establecen las bases del yoga son el Bhagavad gītā, los Yoga sūtras (de Patañjali), el Gheranda samhita, el Yoga darshana upanishad y el Haṭha yoga pradīpikā.
Según las doctrinas hindúes en las que se asienta el yoga, el ser humano es un alma (ātman) encerrada en un cuerpo (rupa). El cuerpo tiene varias partes: el cuerpo físico (deha o śarira), la mente (mana), la inteligencia (jña) y el ego falso (ahaṃkāra).
Para llevar una vida plena, es preciso satisfacer tres necesidades: la necesidad física (salud y actividad), la necesidad psicológica (conocimiento y poder) y la necesidad espiritual (felicidad y paz). Cuando las tres se hallan presentes, hay armonía. El yoga es una sabiduría práctica que abarca cada aspecto del ser de una persona. Enseña al individuo a evolucionar mediante el desarrollo de la autodisciplina. El yoga también está definido como la restricción de las emociones, que son vistas como meras fluctuaciones (vṛtti) de la mente. Los seguidores del hinduismo distinguen entre el alma (impasible, sin emociones) y la mente (siempre fluctuante y llena de ansiedades).
Según algunos, el yoga ofrece los medios para comprender el funcionamiento de la mente, o incluso sería el arte de estudiar el comportamiento de la mente. Pero otros opinan que el yoga no estudia nada, no se trata de un esfuerzo intelectual sino de una experiencia mística, que entre otras cosas ayuda a serenar los incesantes movimientos de la mente, conduciendo a un imperturbable estado de silencio mental. Los vaisnavas (adoradores de Vishnú) niegan este concepto, y dicen que no se puede silenciar a la mente, sino que se la debe ocupar en actividades espirituales (ofrecidas a Dios), que al mismo tiempo satisfarían la ansiedad de la misma y la purificarían de los deseos materiales.
El yoga es, pues, el arte y la ciencia de la disciplina mental a través de la que se cultiva y madura la mente. No es una ciencia en el sentido occidental de la palabra. Los hindúes utilizan el concepto de ciencia porque saben que en el más racionalista mundo occidental la ciencia está bien conceptuada.[cita requerida] El yoga busca llegar a la integración del alma (ātman) individual con Dios (el Brahman) o con su deidad (avatar). Esa re-unión se llama samādhi, a través de la cual se accede a la liberación (mokṣa).
[editar] Textos fundamentales del yoga
[editar] Bhagavad Gita
Artículo principal: Bhagavad Gita
En el Bhagavad guitá (‘la canción del Opulento’), el dios Krishná (también llamado Bhagaván) establece de manera extremadamente somera cuatro corrientes principales del yoga (presentadas en orden de importancia, según los estudiosos del Bhagavad guitá):
El aṣṭāṅga yoga (o ‘yoga de los ocho pasos’, con práctica de āsanas o posturas)
El jñāna yoga (o búsqueda intelectual del Absoluto, mediante el estudio de lógica y la meditación),
El karma yoga (o yoga de la acción dedicada a Dios)
El bhakti yoga (‘devoción’ dirigida hacia Krishná como persona)
[editar] Yoga sūtras de Patañjali
Artículo principal: Yoga sūtra
En el Yoga sūtra, Patañjali define el yoga con el siguiente aforismo:
योग: चित्त-वृत्ति निरोध:
(yogaḥ citta-vṛtti-nirodhaḥ)
- Yoga sūtra 1.2
siendo citta: ‘consciencia’, vṛtti: ‘fluctuaciones, movimientos’ y nirodhaḥ: ‘restricción, supresión, control’.[3] La traducción literal es, pues: ‘El yoga es la restricción de las fluctuaciones de la consciencia’.
Algunas traducciones más libres de este aforismo son:
De Rose: yoga es la supresión de la inestabilidad de la conciencia.
Gardini: el yoga es la supresión de las modificaciones de la mente.
Kurma Raja Dasa: yoga es el cese de las fluctuaciones de la mente.
Purohit Swami: yoga es el control de las actividades de la mente.
Madhu Devi Natha (Mariel Mendizabal): yoga es hacer conciente lo inconciente mediante el control de la actividad mental.
Satia Prakash: yoga es la inhibición de las funciones mentales.
Shivananda: el yoga es la supresión de los torbellinos mentales.
Taimni: yoga es la inhibición de las modificaciones de la mente.
Tola y Dragonetti: yoga es la restricción de los procesos de la mente.
Vishnudevananda: el yoga es la supresión de la actividad mental.
Wood, Ernest E.: yoga es el control de las ideas en la mente.
[editar] Haṭha yoga pradīpikā
Artículo principal: Haṭha yoga pradīpikā
[editar] Yoguis famosos
Artículo principal: Yoguis notables
[editar] Principales estudiosos occidentales del yoga durante el siglo XX
Ananda Kumara Swami (Ananda Coomaraswamy).
Mircea Eliade
Mason Oursel
Giuseppe Tucci
[editar] Citas
Según el antiguo autor hindú Patañjali (posiblemente siglo III a. C.): «El yoga es la restricción de las fluctuaciones de la consciencia» (Yoga sutra, capítulo Samadhi, 1.2).
Según la maestra letona Indra Devi (1899-2002): «El yoga es un arte y una ciencia de la vida». Justamente su fundación se denomina Arte y Ciencia de la Vida.
Según el brasileño DeRose (1944-): «Yoga es cualquier metodología estrictamente práctica que conduzca al samadhi». El mismo autor afirma: «El samādhi es un estado de megalucidez que sólo el yoga proporciona».
Según Ramiro Calle (en El libro de los yogas, 1998): «El yoga propone la superación de la ignorancia metafísica mediante una praxis, un método liberatorio que conduzca a la sabiduría discriminativa, es decir, que afine y purifique el discernimiento».
[editar] Véase también
Aura • Chakras • Contorsionismo • Entrenamiento autógeno • Éxtasis • Iantra • Kundalinī • Kundalinī yoga • Mándala • Mantra • Meditación • Mudra • Nadis • Paz interior o shanti • Postura inversa de hatha-yoga • Prāṇāyāma • Qi • Samādhi • Tantra • Yoga sūtras de Patañjali • Zazen
cabala
La Cábala o Kabbalah, la pronunciación cierta es: Kabalá (del hebreo קבלה kabalah pronunciado kabalá, cabalá «recibir») es una de las principales corrientes de la mística judía. La base estructural de este estudio consiste en el análisis del Árbol de la Vida. Entre los judíos, es la tradición oral que explica y fija el sentido de la Sagrada Escritura, y por tanto entiéndase por Cábala al conocimiento en cuanto a las cosas celestiales mediante el ejercicio del estudio y cumplimiento de preceptos y reglas superiores.
En la antigua literatura judaica, kabbalah era el cuerpo total de la doctrina recibida, con excepción del Pentateuco. Así pues, incluía a los poetas y los hagiógrafos de las tradiciones orales incorporadas posteriormente a la Mishná.
[editar] Orígenes
Aunque la Cábala propiamente dicha [1] surge hacia fines del siglo XII, sus orígenes pueden remontarse hasta el incipiente judaísmo de la diáspora helenística (cerca del siglo I a. C.) e incluso antes. Y tanto es así que, según la leyenda y los autores clásicos Pico della Mirandola, Johannes Reuchlin y Wilhelm Schickard, la cábala no sería sino un saber de carácter esotérico que Dios habría revelado primero a Adán, después a Abraham y luego a Moisés en el monte Sinaí al tiempo que le hacía entrega de las Tablas de la Ley, que los judíos situaban alrededor del siglo XIII a. C. También se pretende que Dios enseñó sus verdades y misterios a través del ángel Raziel tras la caída del primer hombre.
Una importante contribución a la Cábala se la debemos a Abraham Abulafia (nacido en Zaragoza en 1240). Una de las fuentes más importantes de la cábala es el Zóhar o Libro del Esplendor, escrito por Simeón Ben Yojai. La idea básica allí expuesta es que, del seno mismo de la Divinidad Oculta o Infinito (el Ain Sof), surgió un rayo de luz que dio origen a la Nada (Ain), identificada con una esfera (sefirá) o región, que recibe el nombre de Kéter (‘corona’). A partir de esta corona suprema de Dios emanan otras nueve esferas (las sefirot). Estas diez esferas constituyen los distintos aspectos de Dios mediante los cuales éste se automanifiesta.
Este sistema descrito, se multiplicó y volvió a multiplicar, generando progresivamente miles y miles de sistemas similares de diez esferas interiores poseedoras de luminosidad cada vez más reducida. Este proceso derivó en la formación del mundo en el que vivimos (véase Numerología y Cábala Cáp. XXI).
[editar] Explicación de la Cábala
Según el sitio de internet Kab.tv:
La Cábala precede a cualquier religión o teología y fue dada a la humanidad por el mismísimo Dios, sin prerrequisitos ni precondiciones. Según las enseñanzas cabalísticas, el universo funciona de acuerdo a ciertos principios supremamente poderosos. Al entender estos principios y al aprender a actuar de acuerdo con ellos, la vida mejora enormemente en lo inmediato, y se logra a mediano y largo plazo la verdadera plenitud, para uno mismo y para toda la humanidad.
Así, de la misma manera en que las leyes físicas básicas, tales como la gravedad y el magnetismo existen independientemente de nuestra voluntad y de nuestra conciencia, las leyes espirituales del Universo influyen en nuestras vidas cada día y a cada momento. La Cábala brinda el poder de entender y vivir en armonía con estas leyes, y además, de usarlas para beneficiarnos a nosotros mismos y al mundo.
La Cábala es mucho más que un sistema filosófico intelectualmente convincente. Es una descripción precisa de la naturaleza entrelazada entre la realidad espiritual y la física; y es un compendio total de métodos poderosos, a la vez que prácticos, para lograr objetivos dignos dentro de esas realidades. Dicho de manera simple, la Cábala da las herramientas que se necesitan para obtener felicidad, plenitud y para llevar la Luz del Creador a la vida propia. Es la manera de alcanzar la paz y la alegría que todo ser humano desea y merece, en la más profunda esencia de su ser.
La explicación anterior se refiere a la visión moderna y actualizada del kabalismo. La Cábala sale a la luz como tal entre los siglos XII y XIII en la Provenza y Cataluña a través de las comunidades judías de la zona vinculadas indefectiblemente a Oriente Próximo. Así, podemos decir que la cábala nace en Sefarad, la comunidad judía española. La Cábala como tal es el pozo de todas las tradiciones místicas judías que se fueron acumulando desde antes de Cristo y que llegaron a reinterpretar las Escrituras de tantas y tan variadas maneras que llegaron a crear una mística cercana al gnosticismo o al hasidismo.
En esencia, la Cábala (palabra que significa «recibir» para algunos, «clave» para otros) es una «ciencia» que busca en la Torá (el Pentateuco, los primeros cinco libros de la Biblia), el significado del mundo y la «verdad». Pretende interpretar los sentidos ocultos de los cinco libros y en ellos busca la revelación. Puede entenderse de una forma metafísica, buscando la iluminación, o se puede entender como un medio a través del cual llegar a conocer la realidad que nos rodea. Kabalística es la afirmación de que «el conocimiento absoluto no tiene objeto sino que es un medio». Para los Kabalistas, el lenguaje es creador y la Torá contiene todos los textos, todas las combinaciones que pueden darse para crear otros mundos y otras realidades. Los Kabalistas entienden que el nombre de Dios está formado por todas las letras que componen el alfabeto y que éste, por tanto, tiene múltiples formas. Dios se sirvió de las letras para crear el universo a través de sus emanaciones o sefirot.
De todas formas hay quien dice que existe una cábala cristiana, a lo que otros responden diciendo que lo más cercano al misticismo judío de la Cábala es el catarismo.
[editar] Especulativa
La cábala especulativa investiga los sentidos recónditos relativos a la Sagrada Escritura, y a los misterios de la naturaleza y la creación, y se subdivide en artificial o simbólica, y real o dogmática.
En la cábala especulativa simbólica, se prescriben determinadas reglas hermenéuticas para descifrar el sentido oculto de los textos de la Biblia. Así, para descifrar el sentido oculto de los textos de la Biblia (a los que se considera acompañados de un sentido recóndito) se colocan verticalmente unas encima de otras las palabras de diferentes versos de la Sagrada Escritura, resultando nuevas palabras de las letras en lectura vertical. Las palabras se disponen en forma de cuadro para poder ser leídas verticalmente o en bustrófedon. Las palabras se juntan totalmente y se las separa de nuevo, etc. A reglas de este orden responden las tres variedades de cábala especulativa simbólica:
La Gematría considera el valor numérico de la palabra o palabras del texto, cuyo sentido se indaga, el cual será el de otra palabra extraña cuyas letras sumen el mismo valor numérico que aquella o aquellas. Así, en el Génesis XLIX, 10, se lee: «No se le quitara la vara de mando a Judá, ni (faltará) el legislador (la antorcha suprema) de entre los de su generación (descendencia) hasta que venga el Pacífico (Shiló Yabosh)». Para saber quién es el pacífico, los cabalistas suman los valores de número de las palabras hebreas «hasta que venga el pacífico», que dan Yod es igual a 10, Bet es igual a 2, Alef es igual a 1, Shin es igual a 300, Yod es igual a 10, Lámed es igual a 30, He es igual a 5, total 358. Como que los valores de las letras que entran en la palabra מָשִׁיחַ Mashíaj son igualmente 358, el pacífico será el Mesías.
Alefato o alfabeto hebreo de 22 caracteres Figura Letra Símbolo Equivalencia Valor Figura Letra Símbolo Equivalencia Valor
א 'Alef A A 1 ס Sámej S S 60
ב Bet B B V 2 ע 'Áyin O O 70
ג Gimel G G 3 פ Pe P P 80
ד Dálet D D 4 צ Tsadik Ts Ts 90
ה He' H H 5 ק Quf Q Q 100
ו Vav V U, W, F 6 ר Reish R R 200
ז Zayín Z Z 7 ש Shin Sh Sh S 300
ח Jet J J 8 ת Taf T T 400
ט Tet T T 9 ך K final 500
י Yod I Y, I 10 ם M final 600
כ Kaf K K 20 ן N final 700
ל Lámed L L 30 ף P final 800
מ Mem M M 40 ץ Ts final 900
נ Nun N N 50 א” Alef' 1000
En el Notaricón se juntan, a manera de acróstico, las letras iniciales o las finales de las palabras de una frase cuyo sentido quiere interpretarse para, con la palabra resultante, descubrir éste. Así, las palabras hebreas que corresponden a las tres primeras de las que dijo Abraham a Isaac en el acto de sacrificarle: «La víctima, hijo mío, la proveerá Dios» (Génesis XXII, 8) empiezan por Alef, Yod, Lámed que unidas forman la voz AIL (heb), Carnero, y en efecto, el carnero se halla indicado en el versículo 13.
En la Temurá, el nuevo sentido sacado de una palabra sale transponiendo las letras de que se compone, o separándolas de manera que formen diferentes palabras; es decir, un procedimiento anagramático. Se ha hablado mucho de la numerología relacionada con la cábala. Cada letra como elemento creador tiene asignado un número, lo que le confiere significados aún más crípticos a textos como la Torá o, en realidad, a cualquier otro.
La lectura cabalística a través de los tres mecanismos básicos descritos (gematria, notaricón, temurá) de la Torá, escrita en el lenguaje de Dios, (y numerada según la progresión de Fibonacci) revela no sólo un mensaje divino sino una descripción del mecanismo del mundo, y funciona como el «manual de instrucciones» para intervenir en él. La Temurá consiste en la permutación de letras al modo de un anagrama. Ya que en el hebreo no hay vocales, de la lectura de una palabra como YHWH se sigue WHYH, HWYH, cada una con un posible significado simbólico concreto. La Gematria es otra disciplina de interpretación que consiste en cálculos numéricos obtenidos a partir de las letras del Alefato. Éste sintetiza 10 significaciones posibles en cada letra, a saber: relativas al concepto que encubren; a su significado estricto; a su forma; su número; su significación celeste (zodiacal y astrológica); su localización temporal (en estaciones, días de la semana y meses); su relación con el cuerpo humano, su efecto sobre las habilidades y los dones del hombre; simbolizando a personajes importantes de la historia de Israel e incluso especificando la dirección de los canales que unen a las diez sefirot). El Notaricón, por último, «lee entre líneas» reveladas las respuestas que el lenguaje divino mantiene ocultas para un lector no iniciado. Básicamente, se trata de tomar las iniciales de una serie de palabras, o las letras finales, y extraer de ahí nuevo material profético, «no-revelado» y preciso. Dado que el hebreo no tiene vocales, se puede obtener una considerable cantidad de palabras ocultas. Umberto Eco cita un ejemplo del Eclesiástico que pregunta: «¿Quién subirá por nosotros al reino de los cielos?». Tomando las letras iniciales y las finales de cada palabra, se obtiene la siguiente respuesta: «Los justos verán a Dios».
La cábala especulativa dogmática explica los sentidos ocultos de ciertas palabras de la Biblia, con aplicación a los fenómenos de la historia de la creación. Es de dos especies, la ciencia de la Merkabá, que trata del mundo supralunar, o sea de la teología y la metafísica, y la ciencia de Bereshit, que se ocupa en el mundo sublunar. Esto es, el de los fenómenos.
[editar] Cábala práctica
La Cábala práctica persigue fines como la curación de un enfermo, la expulsión de un demonio, mediante la invocación o escritura del tetragramático nombre (Adonay) o ciertos pasajes o palabras de la Biblia, en tablillas colgándolas del cuello del paciente.
[editar] Estructura de las Sefirot
El Árbol de la vida. Cada círculo representa una de las diez sefirot.La cábala se encuentra compuesta por diez esferas (sefirot), enumeradas habitualmente en el orden en que el rayo de Dios desciende para crear el mundo, que es la misma numeración que es utilizada por la europeizada cábala hermética.
Se encuentran listados a continuación sus nombres y el significado traducido del hebreo:
Kéter (La Corona. Providencia equilibrante).
Jojmá (La Sabiduría).
Biná (La Inteligencia siempre Activa).
Jésed (La Misericordia. Grandeza).
Gevurá (La Justicia. Fuerza).
Tiféret (La Belleza).
Nétsaj (La Victoria de la Vida sobre la Muerte).
Hod (La Eternidad del Ser. Gloria).
Yesod (El Fundamento. La Generación o piedra angular de la Estabilidad).
Maljut (El Reino. Principio de las Formas).
En la Cábala hermética, muy influida por Eliphas Lévi y Aleister Crowley, se considera el camino místico del hechicero como un recorrido en el sentido inverso al rayo de Dios: esto es, empezando por Maljut y acabando en Kéter.
[editar] Véase también
En la antigua literatura judaica, kabbalah era el cuerpo total de la doctrina recibida, con excepción del Pentateuco. Así pues, incluía a los poetas y los hagiógrafos de las tradiciones orales incorporadas posteriormente a la Mishná.
[editar] Orígenes
Aunque la Cábala propiamente dicha [1] surge hacia fines del siglo XII, sus orígenes pueden remontarse hasta el incipiente judaísmo de la diáspora helenística (cerca del siglo I a. C.) e incluso antes. Y tanto es así que, según la leyenda y los autores clásicos Pico della Mirandola, Johannes Reuchlin y Wilhelm Schickard, la cábala no sería sino un saber de carácter esotérico que Dios habría revelado primero a Adán, después a Abraham y luego a Moisés en el monte Sinaí al tiempo que le hacía entrega de las Tablas de la Ley, que los judíos situaban alrededor del siglo XIII a. C. También se pretende que Dios enseñó sus verdades y misterios a través del ángel Raziel tras la caída del primer hombre.
Una importante contribución a la Cábala se la debemos a Abraham Abulafia (nacido en Zaragoza en 1240). Una de las fuentes más importantes de la cábala es el Zóhar o Libro del Esplendor, escrito por Simeón Ben Yojai. La idea básica allí expuesta es que, del seno mismo de la Divinidad Oculta o Infinito (el Ain Sof), surgió un rayo de luz que dio origen a la Nada (Ain), identificada con una esfera (sefirá) o región, que recibe el nombre de Kéter (‘corona’). A partir de esta corona suprema de Dios emanan otras nueve esferas (las sefirot). Estas diez esferas constituyen los distintos aspectos de Dios mediante los cuales éste se automanifiesta.
Este sistema descrito, se multiplicó y volvió a multiplicar, generando progresivamente miles y miles de sistemas similares de diez esferas interiores poseedoras de luminosidad cada vez más reducida. Este proceso derivó en la formación del mundo en el que vivimos (véase Numerología y Cábala Cáp. XXI).
[editar] Explicación de la Cábala
Según el sitio de internet Kab.tv:
La Cábala precede a cualquier religión o teología y fue dada a la humanidad por el mismísimo Dios, sin prerrequisitos ni precondiciones. Según las enseñanzas cabalísticas, el universo funciona de acuerdo a ciertos principios supremamente poderosos. Al entender estos principios y al aprender a actuar de acuerdo con ellos, la vida mejora enormemente en lo inmediato, y se logra a mediano y largo plazo la verdadera plenitud, para uno mismo y para toda la humanidad.
Así, de la misma manera en que las leyes físicas básicas, tales como la gravedad y el magnetismo existen independientemente de nuestra voluntad y de nuestra conciencia, las leyes espirituales del Universo influyen en nuestras vidas cada día y a cada momento. La Cábala brinda el poder de entender y vivir en armonía con estas leyes, y además, de usarlas para beneficiarnos a nosotros mismos y al mundo.
La Cábala es mucho más que un sistema filosófico intelectualmente convincente. Es una descripción precisa de la naturaleza entrelazada entre la realidad espiritual y la física; y es un compendio total de métodos poderosos, a la vez que prácticos, para lograr objetivos dignos dentro de esas realidades. Dicho de manera simple, la Cábala da las herramientas que se necesitan para obtener felicidad, plenitud y para llevar la Luz del Creador a la vida propia. Es la manera de alcanzar la paz y la alegría que todo ser humano desea y merece, en la más profunda esencia de su ser.
La explicación anterior se refiere a la visión moderna y actualizada del kabalismo. La Cábala sale a la luz como tal entre los siglos XII y XIII en la Provenza y Cataluña a través de las comunidades judías de la zona vinculadas indefectiblemente a Oriente Próximo. Así, podemos decir que la cábala nace en Sefarad, la comunidad judía española. La Cábala como tal es el pozo de todas las tradiciones místicas judías que se fueron acumulando desde antes de Cristo y que llegaron a reinterpretar las Escrituras de tantas y tan variadas maneras que llegaron a crear una mística cercana al gnosticismo o al hasidismo.
En esencia, la Cábala (palabra que significa «recibir» para algunos, «clave» para otros) es una «ciencia» que busca en la Torá (el Pentateuco, los primeros cinco libros de la Biblia), el significado del mundo y la «verdad». Pretende interpretar los sentidos ocultos de los cinco libros y en ellos busca la revelación. Puede entenderse de una forma metafísica, buscando la iluminación, o se puede entender como un medio a través del cual llegar a conocer la realidad que nos rodea. Kabalística es la afirmación de que «el conocimiento absoluto no tiene objeto sino que es un medio». Para los Kabalistas, el lenguaje es creador y la Torá contiene todos los textos, todas las combinaciones que pueden darse para crear otros mundos y otras realidades. Los Kabalistas entienden que el nombre de Dios está formado por todas las letras que componen el alfabeto y que éste, por tanto, tiene múltiples formas. Dios se sirvió de las letras para crear el universo a través de sus emanaciones o sefirot.
De todas formas hay quien dice que existe una cábala cristiana, a lo que otros responden diciendo que lo más cercano al misticismo judío de la Cábala es el catarismo.
[editar] Especulativa
La cábala especulativa investiga los sentidos recónditos relativos a la Sagrada Escritura, y a los misterios de la naturaleza y la creación, y se subdivide en artificial o simbólica, y real o dogmática.
En la cábala especulativa simbólica, se prescriben determinadas reglas hermenéuticas para descifrar el sentido oculto de los textos de la Biblia. Así, para descifrar el sentido oculto de los textos de la Biblia (a los que se considera acompañados de un sentido recóndito) se colocan verticalmente unas encima de otras las palabras de diferentes versos de la Sagrada Escritura, resultando nuevas palabras de las letras en lectura vertical. Las palabras se disponen en forma de cuadro para poder ser leídas verticalmente o en bustrófedon. Las palabras se juntan totalmente y se las separa de nuevo, etc. A reglas de este orden responden las tres variedades de cábala especulativa simbólica:
La Gematría considera el valor numérico de la palabra o palabras del texto, cuyo sentido se indaga, el cual será el de otra palabra extraña cuyas letras sumen el mismo valor numérico que aquella o aquellas. Así, en el Génesis XLIX, 10, se lee: «No se le quitara la vara de mando a Judá, ni (faltará) el legislador (la antorcha suprema) de entre los de su generación (descendencia) hasta que venga el Pacífico (Shiló Yabosh)». Para saber quién es el pacífico, los cabalistas suman los valores de número de las palabras hebreas «hasta que venga el pacífico», que dan Yod es igual a 10, Bet es igual a 2, Alef es igual a 1, Shin es igual a 300, Yod es igual a 10, Lámed es igual a 30, He es igual a 5, total 358. Como que los valores de las letras que entran en la palabra מָשִׁיחַ Mashíaj son igualmente 358, el pacífico será el Mesías.
Alefato o alfabeto hebreo de 22 caracteres Figura Letra Símbolo Equivalencia Valor Figura Letra Símbolo Equivalencia Valor
א 'Alef A A 1 ס Sámej S S 60
ב Bet B B V 2 ע 'Áyin O O 70
ג Gimel G G 3 פ Pe P P 80
ד Dálet D D 4 צ Tsadik Ts Ts 90
ה He' H H 5 ק Quf Q Q 100
ו Vav V U, W, F 6 ר Reish R R 200
ז Zayín Z Z 7 ש Shin Sh Sh S 300
ח Jet J J 8 ת Taf T T 400
ט Tet T T 9 ך K final 500
י Yod I Y, I 10 ם M final 600
כ Kaf K K 20 ן N final 700
ל Lámed L L 30 ף P final 800
מ Mem M M 40 ץ Ts final 900
נ Nun N N 50 א” Alef' 1000
En el Notaricón se juntan, a manera de acróstico, las letras iniciales o las finales de las palabras de una frase cuyo sentido quiere interpretarse para, con la palabra resultante, descubrir éste. Así, las palabras hebreas que corresponden a las tres primeras de las que dijo Abraham a Isaac en el acto de sacrificarle: «La víctima, hijo mío, la proveerá Dios» (Génesis XXII, 8) empiezan por Alef, Yod, Lámed que unidas forman la voz AIL (heb), Carnero, y en efecto, el carnero se halla indicado en el versículo 13.
En la Temurá, el nuevo sentido sacado de una palabra sale transponiendo las letras de que se compone, o separándolas de manera que formen diferentes palabras; es decir, un procedimiento anagramático. Se ha hablado mucho de la numerología relacionada con la cábala. Cada letra como elemento creador tiene asignado un número, lo que le confiere significados aún más crípticos a textos como la Torá o, en realidad, a cualquier otro.
La lectura cabalística a través de los tres mecanismos básicos descritos (gematria, notaricón, temurá) de la Torá, escrita en el lenguaje de Dios, (y numerada según la progresión de Fibonacci) revela no sólo un mensaje divino sino una descripción del mecanismo del mundo, y funciona como el «manual de instrucciones» para intervenir en él. La Temurá consiste en la permutación de letras al modo de un anagrama. Ya que en el hebreo no hay vocales, de la lectura de una palabra como YHWH se sigue WHYH, HWYH, cada una con un posible significado simbólico concreto. La Gematria es otra disciplina de interpretación que consiste en cálculos numéricos obtenidos a partir de las letras del Alefato. Éste sintetiza 10 significaciones posibles en cada letra, a saber: relativas al concepto que encubren; a su significado estricto; a su forma; su número; su significación celeste (zodiacal y astrológica); su localización temporal (en estaciones, días de la semana y meses); su relación con el cuerpo humano, su efecto sobre las habilidades y los dones del hombre; simbolizando a personajes importantes de la historia de Israel e incluso especificando la dirección de los canales que unen a las diez sefirot). El Notaricón, por último, «lee entre líneas» reveladas las respuestas que el lenguaje divino mantiene ocultas para un lector no iniciado. Básicamente, se trata de tomar las iniciales de una serie de palabras, o las letras finales, y extraer de ahí nuevo material profético, «no-revelado» y preciso. Dado que el hebreo no tiene vocales, se puede obtener una considerable cantidad de palabras ocultas. Umberto Eco cita un ejemplo del Eclesiástico que pregunta: «¿Quién subirá por nosotros al reino de los cielos?». Tomando las letras iniciales y las finales de cada palabra, se obtiene la siguiente respuesta: «Los justos verán a Dios».
La cábala especulativa dogmática explica los sentidos ocultos de ciertas palabras de la Biblia, con aplicación a los fenómenos de la historia de la creación. Es de dos especies, la ciencia de la Merkabá, que trata del mundo supralunar, o sea de la teología y la metafísica, y la ciencia de Bereshit, que se ocupa en el mundo sublunar. Esto es, el de los fenómenos.
[editar] Cábala práctica
La Cábala práctica persigue fines como la curación de un enfermo, la expulsión de un demonio, mediante la invocación o escritura del tetragramático nombre (Adonay) o ciertos pasajes o palabras de la Biblia, en tablillas colgándolas del cuello del paciente.
[editar] Estructura de las Sefirot
El Árbol de la vida. Cada círculo representa una de las diez sefirot.La cábala se encuentra compuesta por diez esferas (sefirot), enumeradas habitualmente en el orden en que el rayo de Dios desciende para crear el mundo, que es la misma numeración que es utilizada por la europeizada cábala hermética.
Se encuentran listados a continuación sus nombres y el significado traducido del hebreo:
Kéter (La Corona. Providencia equilibrante).
Jojmá (La Sabiduría).
Biná (La Inteligencia siempre Activa).
Jésed (La Misericordia. Grandeza).
Gevurá (La Justicia. Fuerza).
Tiféret (La Belleza).
Nétsaj (La Victoria de la Vida sobre la Muerte).
Hod (La Eternidad del Ser. Gloria).
Yesod (El Fundamento. La Generación o piedra angular de la Estabilidad).
Maljut (El Reino. Principio de las Formas).
En la Cábala hermética, muy influida por Eliphas Lévi y Aleister Crowley, se considera el camino místico del hechicero como un recorrido en el sentido inverso al rayo de Dios: esto es, empezando por Maljut y acabando en Kéter.
[editar] Véase también
eosoterismo
Esoterismo (del griego έσώτερος [API /e'so:teros/]: «dentro, desde dentro, interior, íntimo»; unido al sufijo «–ismo») es un término genérico usado para referirse al conjunto de conocimientos, enseñanzas, tradiciones, doctrinas, técnicas, prácticas o ritos de una corriente religiosa o filosófica, que son secretos, incomprensibles o de difícil acceso y que se transmiten únicamente a una minoría selecta denominada iniciados, por lo que no son conocidos por los profanos.
Por extensión, el esoterismo se refiere a toda doctrina que requiere un cierto grado de iniciación para estudiarla en su total profundidad. En contraste, el conocimiento exotérico es fácilmente accesible para el público común y es transmitido libremente
Terminología
Antoine Faivre, en su estudio sobre el esoterismo, Espiritualidad de los movimientos esotéricos modernos, señala que antes del siglo XIX no existía un término que pudiese clasificar y reunir en una sola palabra a las diversas corrientes y prácticas esotéricas. La expresión existía sólo como adjetivo: esotérico (έσωτερικóς), «de dentro, interno» y posteriormente se acuñó el vocablo esoterismo para denotar la cualidad de esotérico.[1]
[editar] Historia
En la antigüedad, algunas escuelas cultivaban, junto a una doctrina accesible a todos, otras doctrinas ocultas, reservadas a los iniciados. En algunas culturas el saber era custodiado celosamente por castas sacerdotales y algunos conocimientos fueron solamente patrimonio de círculos restringidos. El problema de su transmisión a través de la historia ha dado lugar a tradiciones parciales o fundadas en otros contextos desligados de sus fines primordiales.
La esotérica era una de las formas en que en la Grecia antigua se administraba la enseñanza, que sólo podía ser recibida en el interior de las escuelas, y que se oponía a la que se destinaba al público y era impartida al aire libre.
Los discípulos de Pitágoras se habrían dividido en exotéricos y esotéricos: los primeros eran simples aspirantes sin investiduras, los segundos estaban completamente iniciados en la doctrina real del maestro.
Para Platón y Aristóteles, los caracteres exotéricos o esotéricos se aplican sólo a las doctrinas. Habría existido en Platón una doble filosofía: una accesible a todos, expuesta en sus diálogos, y otra más técnica, reservada sólo a los iniciados. Aristóteles divide sus obras en esotéricas o acroamáticas, y exotéricas. Los comentadores admiten que esta distinción no se basa en las cuestiones ni en sus soluciones, sino en la forma y los procedimientos de exposición. En las obras exotéricas sólo se dan los argumentos más claros y para las esotéricas se reservan los más oscuros y decisivos.
Sería semejante, pues, a los actuales y metódicos estudios científicos de las academias con relación a las divulgaciones que de tales disciplinas pueden hacerse. La idea de una doctrina misteriosa reservada a los iniciados se observa en numerosas sociedades tales como el movimiento Rosacruz o la Francmasonería.
Según René Guénon, todas las religiones poseen un núcleo esotérico, que por su complejidad simbólica, permanece oculto para la mayoría de los creyentes, y el significado real de los rituales religiosos sería sólo comprendido por los iniciados.
El deseo de una síntesis de todos los saberes de la humanidad, ha impulsado a algunas doctrinas sincréticas, como la sinarquía de Saint-Yves d'Alveydre y la teosofía de Helena P. Blavatsky, a recuperar y unificar las tradiciones de todas las culturas y de todos los tiempos.
[editar] Características del esoterismo
Disciplina del arcano o secreto. Conocimiento restringido a ciertos grupos o sociedades, y el juramento a no divulgarlo. según Rene Guenon, esto es por la imposibilidad misma de transmitir este "secreto" al encontrarse mas allá del lenguaje humano.
Transmisión. La forma más general de transmisión del conocimiento secreto es de maestro a discípulo por tradición oral. Implica validez, legitimidad del conocimiento y que la transmisión sea por una cadena conocida hasta un personaje histórico reconocido.
Correspondencia. Todos los elementos del Universo están relacionados entre sí por vínculos reales o simbólicos que reciben el nombre de correspondencias, y que al no ser evidentes, requieren ser descifradas. El axioma hermético de la correspondencia: "lo que está arriba es como lo que está abajo; lo que está abajo es como lo que está arriba" evoca este principio. El Microcosmos guarda relación con el Macrocosmos. La naturaleza visible se relaciona con la invisible.
Naturaleza. La Naturaleza ocupa un lugar esencial y sagrado en el Cosmos. Vive en todas sus partes y en esta vida se funda la Magia.[2]
[editar] Naturaleza del esoterismo
La diferencia entre lo exotérico y lo esotérico radica en el objeto de estudio. El conocimiento exotérico se ocupa del aspecto objetivo de la vida, de la materia, el conocimiento esotérico del aspecto subjetivo, de lo que concierne a la energía y a la fuerza. Todo lo que puede adquirirse por el instinto, por el empleo de la mente concreta actuando por medio del cerebro físico y a través de la experimentación es considerado exotérico. Aquel conocimiento que es resultado de la intuición, de la mente trascendental, es considerado esotérico. Para el Maestro tibetano Djwhal Khul el esoterismo es el entrenamiento para obtener la capacidad de actuar libremente en el mundo de significados, implica comprender la relación que existe entre fuerzas y energías. Fundamenta todo el saber esotérico en los rayos cósmicos descubiertos por Millikan. Plantea que en nuestro sistema solar sólo uno de estos grandes rayos está en actividad.[3]
Ouspensky hacia 1911 clasificó las manifestaciones supernormales en magia y misticismo, la primera la relacionó con la acción y la segunda con el sentimiento. Comparaba el método psicológico con el método esotérico en la adquisición de conocimiento, consideraba que la mente sicológica puede ver las limitaciones de la mente lógica al poder distinguir entre diferentes niveles de pensamiento y comprender el hecho de que las percepciones cambian según las facultades y propiedades del aparato perceptor; el método esotérico además siempre conecta las partes con el todo.[4]
[editar] Corrientes esotéricas
Existen numerosas expresiones espirituales que pueden ser clasificadas dentro del esoterismo debido a sus características. Eduardo Schure, en su obra Los grandes iniciados, identifica dos grandes corrientes o raíces culturales de las que derivarían todas las mitologías y religiones, artes, ciencias y filosofías de la historia: las corrientes semítica y aria. La primera sería originada con Moisés en Egipto, y la segunda, con Rāma en India.
[editar] Corrientes esotéricas orientales
Cábala
Sufismo
Yoga
Tantra
Vajrayāna
Taoísmo
[editar] Corrientes esotéricas occidentales
Véase también: Cultos mistéricos
Yendo hacia occidente, hacia Grecia, encontramos el sistema órfico. La escuela de Pitágoras y la de los neoplatónicos perpetuaron la tradición en Grecia. Sabemos que Pitágoras adquirió parte de su saber en la India, así como Platón estudió y fue iniciado en las escuelas de Egipto. En tiempos más recientes vemos que algunas ideas notoriamente sankhyas y budistas juegan un papel preponderante en el pensamiento gnóstico.
Francmasonería
Orfismo
Pitagorismo
Gnosticismo
Hermetismo
Rosacruces
Teosofía
Antroposofía
Martinismo
[editar] El esoterismo en la cultura popular
Véase también: Nueva era
El interés despertado por las sociedades secretas y las tradiciones esotéricas desde finales del siglo XIX ha convertido al esoterismo, al menos en un nivel superficial, en un elemento característico de la cultura de masas [cita requerida].
El tarot, la magia, la geomancia o la astrología son ejemplos de elementos originalmente esotéricos que se han comercializado y se han incorporado a la vida cotidiana occidental. Con el calificativo de "supermercado de la nueva era" se han referido a ella ciertos núcleos sociales, como la Iglesia y la comunidad científica, que se han opuesto formalmente a todo lo relacionado con el esoterismo popular, ya que se ha convertido en una moda con los métodos propios de venta de una mercancía.
Se encuentra de todo: I Ching, velas, perfumes, inciensos e imágenes del Buda o de Cristo, libros de oraciones, mantrams, decretos, mandalas, todo tipo de recetas vegetarianas y naturistas, pulseras, productos audiovisuales con mensajes y clases de sanación y liberación, libros, hipnosis, sicoterapias de todo tipo, ejercicios para conocer el karma y las vidas pasadas, contactos con los ángeles, sus órdenes y mensajes, todo tipo de objetos atractivamente decorativos y llamativos, entre otros artículos de consumo.
[editar] Véase también
Portal:Esoterismo Contenido relacionado con Esoterismo.
Misticismo
Ocultismo
Alquimia
Iluminación
Iniciación
Tradición
Espiritualidad
Sociedades secretas
Por extensión, el esoterismo se refiere a toda doctrina que requiere un cierto grado de iniciación para estudiarla en su total profundidad. En contraste, el conocimiento exotérico es fácilmente accesible para el público común y es transmitido libremente
Terminología
Antoine Faivre, en su estudio sobre el esoterismo, Espiritualidad de los movimientos esotéricos modernos, señala que antes del siglo XIX no existía un término que pudiese clasificar y reunir en una sola palabra a las diversas corrientes y prácticas esotéricas. La expresión existía sólo como adjetivo: esotérico (έσωτερικóς), «de dentro, interno» y posteriormente se acuñó el vocablo esoterismo para denotar la cualidad de esotérico.[1]
[editar] Historia
En la antigüedad, algunas escuelas cultivaban, junto a una doctrina accesible a todos, otras doctrinas ocultas, reservadas a los iniciados. En algunas culturas el saber era custodiado celosamente por castas sacerdotales y algunos conocimientos fueron solamente patrimonio de círculos restringidos. El problema de su transmisión a través de la historia ha dado lugar a tradiciones parciales o fundadas en otros contextos desligados de sus fines primordiales.
La esotérica era una de las formas en que en la Grecia antigua se administraba la enseñanza, que sólo podía ser recibida en el interior de las escuelas, y que se oponía a la que se destinaba al público y era impartida al aire libre.
Los discípulos de Pitágoras se habrían dividido en exotéricos y esotéricos: los primeros eran simples aspirantes sin investiduras, los segundos estaban completamente iniciados en la doctrina real del maestro.
Para Platón y Aristóteles, los caracteres exotéricos o esotéricos se aplican sólo a las doctrinas. Habría existido en Platón una doble filosofía: una accesible a todos, expuesta en sus diálogos, y otra más técnica, reservada sólo a los iniciados. Aristóteles divide sus obras en esotéricas o acroamáticas, y exotéricas. Los comentadores admiten que esta distinción no se basa en las cuestiones ni en sus soluciones, sino en la forma y los procedimientos de exposición. En las obras exotéricas sólo se dan los argumentos más claros y para las esotéricas se reservan los más oscuros y decisivos.
Sería semejante, pues, a los actuales y metódicos estudios científicos de las academias con relación a las divulgaciones que de tales disciplinas pueden hacerse. La idea de una doctrina misteriosa reservada a los iniciados se observa en numerosas sociedades tales como el movimiento Rosacruz o la Francmasonería.
Según René Guénon, todas las religiones poseen un núcleo esotérico, que por su complejidad simbólica, permanece oculto para la mayoría de los creyentes, y el significado real de los rituales religiosos sería sólo comprendido por los iniciados.
El deseo de una síntesis de todos los saberes de la humanidad, ha impulsado a algunas doctrinas sincréticas, como la sinarquía de Saint-Yves d'Alveydre y la teosofía de Helena P. Blavatsky, a recuperar y unificar las tradiciones de todas las culturas y de todos los tiempos.
[editar] Características del esoterismo
Disciplina del arcano o secreto. Conocimiento restringido a ciertos grupos o sociedades, y el juramento a no divulgarlo. según Rene Guenon, esto es por la imposibilidad misma de transmitir este "secreto" al encontrarse mas allá del lenguaje humano.
Transmisión. La forma más general de transmisión del conocimiento secreto es de maestro a discípulo por tradición oral. Implica validez, legitimidad del conocimiento y que la transmisión sea por una cadena conocida hasta un personaje histórico reconocido.
Correspondencia. Todos los elementos del Universo están relacionados entre sí por vínculos reales o simbólicos que reciben el nombre de correspondencias, y que al no ser evidentes, requieren ser descifradas. El axioma hermético de la correspondencia: "lo que está arriba es como lo que está abajo; lo que está abajo es como lo que está arriba" evoca este principio. El Microcosmos guarda relación con el Macrocosmos. La naturaleza visible se relaciona con la invisible.
Naturaleza. La Naturaleza ocupa un lugar esencial y sagrado en el Cosmos. Vive en todas sus partes y en esta vida se funda la Magia.[2]
[editar] Naturaleza del esoterismo
La diferencia entre lo exotérico y lo esotérico radica en el objeto de estudio. El conocimiento exotérico se ocupa del aspecto objetivo de la vida, de la materia, el conocimiento esotérico del aspecto subjetivo, de lo que concierne a la energía y a la fuerza. Todo lo que puede adquirirse por el instinto, por el empleo de la mente concreta actuando por medio del cerebro físico y a través de la experimentación es considerado exotérico. Aquel conocimiento que es resultado de la intuición, de la mente trascendental, es considerado esotérico. Para el Maestro tibetano Djwhal Khul el esoterismo es el entrenamiento para obtener la capacidad de actuar libremente en el mundo de significados, implica comprender la relación que existe entre fuerzas y energías. Fundamenta todo el saber esotérico en los rayos cósmicos descubiertos por Millikan. Plantea que en nuestro sistema solar sólo uno de estos grandes rayos está en actividad.[3]
Ouspensky hacia 1911 clasificó las manifestaciones supernormales en magia y misticismo, la primera la relacionó con la acción y la segunda con el sentimiento. Comparaba el método psicológico con el método esotérico en la adquisición de conocimiento, consideraba que la mente sicológica puede ver las limitaciones de la mente lógica al poder distinguir entre diferentes niveles de pensamiento y comprender el hecho de que las percepciones cambian según las facultades y propiedades del aparato perceptor; el método esotérico además siempre conecta las partes con el todo.[4]
[editar] Corrientes esotéricas
Existen numerosas expresiones espirituales que pueden ser clasificadas dentro del esoterismo debido a sus características. Eduardo Schure, en su obra Los grandes iniciados, identifica dos grandes corrientes o raíces culturales de las que derivarían todas las mitologías y religiones, artes, ciencias y filosofías de la historia: las corrientes semítica y aria. La primera sería originada con Moisés en Egipto, y la segunda, con Rāma en India.
[editar] Corrientes esotéricas orientales
Cábala
Sufismo
Yoga
Tantra
Vajrayāna
Taoísmo
[editar] Corrientes esotéricas occidentales
Véase también: Cultos mistéricos
Yendo hacia occidente, hacia Grecia, encontramos el sistema órfico. La escuela de Pitágoras y la de los neoplatónicos perpetuaron la tradición en Grecia. Sabemos que Pitágoras adquirió parte de su saber en la India, así como Platón estudió y fue iniciado en las escuelas de Egipto. En tiempos más recientes vemos que algunas ideas notoriamente sankhyas y budistas juegan un papel preponderante en el pensamiento gnóstico.
Francmasonería
Orfismo
Pitagorismo
Gnosticismo
Hermetismo
Rosacruces
Teosofía
Antroposofía
Martinismo
[editar] El esoterismo en la cultura popular
Véase también: Nueva era
El interés despertado por las sociedades secretas y las tradiciones esotéricas desde finales del siglo XIX ha convertido al esoterismo, al menos en un nivel superficial, en un elemento característico de la cultura de masas [cita requerida].
El tarot, la magia, la geomancia o la astrología son ejemplos de elementos originalmente esotéricos que se han comercializado y se han incorporado a la vida cotidiana occidental. Con el calificativo de "supermercado de la nueva era" se han referido a ella ciertos núcleos sociales, como la Iglesia y la comunidad científica, que se han opuesto formalmente a todo lo relacionado con el esoterismo popular, ya que se ha convertido en una moda con los métodos propios de venta de una mercancía.
Se encuentra de todo: I Ching, velas, perfumes, inciensos e imágenes del Buda o de Cristo, libros de oraciones, mantrams, decretos, mandalas, todo tipo de recetas vegetarianas y naturistas, pulseras, productos audiovisuales con mensajes y clases de sanación y liberación, libros, hipnosis, sicoterapias de todo tipo, ejercicios para conocer el karma y las vidas pasadas, contactos con los ángeles, sus órdenes y mensajes, todo tipo de objetos atractivamente decorativos y llamativos, entre otros artículos de consumo.
[editar] Véase también
Portal:Esoterismo Contenido relacionado con Esoterismo.
Misticismo
Ocultismo
Alquimia
Iluminación
Iniciación
Tradición
Espiritualidad
Sociedades secretas
principios hermeticos
Definición [editar]El hermetismo filosófico se erige sobre la base de un conjunto de escritos supuestamente aparecidos en Egipto bajo el período de dominación romana (entre los siglos I y IV d. C.), y puestos bajo la advocación de Hermes Trimegisto. Probablemente, el hermetismo sea el "intento helénico" de sistematizar filosóficamente parte de las doctrinas religiosas y místicas de la cultura tardoegipcia (aunque no tenemos por qué descartar otras influencias "orientales", como la israelita, por ejemplo). Asimismo, es muy probable que esta sistematización filosófica o "culta" se llevara a cabo sobre la base de otros escritos anteriores de ciencias ocultas (el llamado hermetismo técnico o popular). En esta definición nos ceñiremos a estos escritos tardoantiguos, que servirán de base para toda la vasta producción hermética posterior.
En cuanto al desarrollo histórico del hermetismo, no nos extenderemos, puesto que correríamos el riesgo de simplificar en exceso procesos demasiado complejos. La tradición hermética se "fundiría" con parte del entramado neoplatónico y el cristianismo incipiente durante la Antigüedad tardía, y con la religión católica, el cisma luterano, y la cábala cristiana, a través de los filósofos (platónicos, herméticos) y magos del Renacimiento y el Barroco, pero en ningún caso se difuminaría el esqueleto de su filosofía. Asimismo, el hermetismo inspiraría, por su potencia seductora, muchas corrientes ocultistas decimonónicas. Su universo viviente y su exaltación del espíritu humano, servirían en el siglo XIX tal como sirvieron en el Renacimiento: para que muchos díscolos y extraños personajes se enfrentaran al mecanicismo, al materialismo y al racionalismo militante impuesto desde la "pedantería académica" (aristotélica o positivista) y la Ilustración.
Un caso aparte es la tesis (debida en buena parte a Yates) que erige a la filosofía hermética como uno de los motores propiciadores del advenimiento de la ciencia moderna en el siglo XVII. No entraremos en las numerosas críticas a esta aventurada teoría, pero sí apuntaremos que se fundamenta sólidamente en la concepción de magia natural renacentista y barroca, así como en la exaltación del hombre y su intervención en el mundo físico, definidora (por supuesto con muchos matices), como veremos más adelante, de la filosofía hermética.
Es muy difícil deslindar el hermetismo filosófico (místico) del hermetismo técnico (ocultista). Casi con total seguridad podemos decir que los filósofos herméticos estuvieron vinculados a conceptos comunes a scientias del periodo como la astrología y sobre todo la alquimia, y a cierta clase de magia ceremonial greco-egipcia. Aunque por encima de todo hay que considerar al hermetismo como un constructo filosófico (una amalgama de estoicismo, medioplatonismo, neopitagorismo y algo de aristotelismo), pero con fines "prácticos" (la meta de todo buen hermetista es alcanzar la comunión con Dios mediante la revelación "teúrgica", la recepción del noûs divino o la palingenesia).
No se ha incidido demasiado en la tesis de Festugière que trata de deslindar la "gnosis optimista" de la "gnosis pesimista", en el sentido de considerar a la filosofía hermética como una forma degenerada de filosofía mística griega. Siempre desde nuestra visión, esta separación y esta supuesta "degeneración" no se sostienen en los textos. Por otro lado, es evidente que los "filósofos herméticos" no pretendían erigir un ensamblaje filosófico infalible, parangonable al discurso platónico.
La ordenación aquí ofrecida de los Hermetica filosóficos tardoantiguos tiene un valor eminentemente didáctico. La finalidad de esta "ordenación" es facilitar la comprensión de las doctrinas contenidas en el Corpus, el Asclepio, y en los Extractos de Estobeo y las Definiciones Armenias. Por lo tanto, la estructura ofrecida a continuación es, en cierto modo, subjetiva. Se han incluido aquí aquellas cuestiones y conceptos que, desde nuestro punto de vista, habría que destacar del ecléctico constructo filosófico hermético tardoantiguo.
1. La tríada hermética: Dios, cosmos y hombre [editar]Primero Dios, segundo el cosmos, tercero el hombre (SH XI, sent. 6).
El hermetismo es completamente unitario en cuanto a la tríada fundamental que estructura la realidad. Debemos considerar a Dios como un cosmos inmóvil, al cielo como un cosmos móvil y el hombre como un cosmos racional (DH I 1), capaz de elevarse hasta el creador y demiurgo. En esta procesión hipostática el hombre es imagen del cosmos, y el cosmos es producto de Dios, cuyo aliento (pneûma) conduce el movimiento de los astros (CH III 2) y une a todos los seres en una cadena simpática. Sobre las otras “fuerzas” que actúan en la creación, tales como la providencia, la necesidad, el destino y la eternidad volveremos más adelante; baste ahora con poseer una visión clara sobre los pilares que sustentan el engranaje de lo creado y su absoluta dependencia (CH XVI 17: Dios-cosmos inteligible-cosmos sensible-sol-ocho esferas-demonios-hombres). Esta dependencia, importantísima para mantener el edificio hermético y sus “aplicaciones prácticas”, es reiterada constantemente en los Hermetica. Las diferentes concepciones de estas hipóstasis fundamentales y los seres intermedios (nos referimos sobre todo al sol como segundo demiurgo entre el cosmos y el hombre) no deben confundirnos, antes bien son intentos de conciliar nuestra tríada primera mediante entidades enlazadoras.
El hermetismo debe ser considerado como una “filosofía” plena de vida: el universo hermético está vivo, y sus entidades regidoras actúan eternamente. La muerte y el vacío no tienen cabida en el hermetismo.
2. El Macromosmos hermético [editar] 3. La Teología Hermética: Dios [editar]Porque el Bien es inalienable e inseparable de Dios: es Dios mismo (CH II B 16).
El Dios Supremo es el principio fundamental sobre el que se articula toda la doctrina hermética. Dios es a la vez Padre y Bien, creador y demiurgo. Dios es el Bien supremo y el óptimo artesano de la creación.
La otra denominación de Dios es la de padre, en su capacidad de crear todas las cosas. Pues lo propio de un padre es crear (CH II B 17). Y por eso se maldice a los hombres estériles, que no han sabido imitar su obra.
Dios se valió del Verbo para engendrar al cosmos: —El creador hizo la totalidad del cosmos no con las manos sino con la palabra. Piensa por ello que está presente, que existe eternamente, que creó todas las cosas, que es uno y único y que creó todos los seres por su propia voluntad (CH IV 1).
En el hermetismo, las formas de aludir a Dios son aparentemente contradictorias, Dios es a la vez visible en lo creado, posee todos los nombres, es omnicorpóreo y goza de la fecundidad de ambos sexos, pero asimismo es incognoscible, innombrable, invisible y está envuelto en las brumas del misterio. Verdaderamente, esta forma de aludir a Dios y a sus atributos sólo pretende expresar que la totalidad de lo real es Dios mismo, siguiendo una tradición teológica de origen egipcio (Ra es “Aquel que es y no es”).
En CH V 1-2 se nos dice que si Dios no fuera invisible no podría abarcar la totalidad de lo creado, no podría ser eterno, porque lo invisible es eterno. Dios, por tanto, sólo puede ser aprehensible por sus propias obras, puesto que se manifiesta en y a través de ellas y sobre todo a quienes él quiere mostrarse. La obra de Dios es visible en el hombre. Dios sólo puede conocerse a través de su artesanía (CH V 6). Por eso Dios está más allá de cualquier denominación, por eso es el invisible a la vez que el más evidente. Aquél que es contemplado por el pensamiento pero que también es visible a los ojos (CH V 10).
Si Dios lo es todo, principio de la creación y creación misma, cuando hablamos de lo que es, hablamos de Dios, pues él contiene todo lo que es y nada es posible exterior a él, ni él fuera de nada (CH IX 9). Obsérvese que aquí no se establece una doctrina panteísta sin más, sino más bien una inmanencia absoluta de Dios, una forma de identificación total entre el creador y lo creado, que bien pudiera haber inspirado a Giordano Bruno. Si Dios es el Bien supremo, por fuerza es el engendrador de la Belleza y se debe tener la audacia de afirmar, Asclepio, que la esencia de Dios, si Dios la tiene, es la belleza; y que es imposible que lo bello y lo bueno se dé en ninguno de los seres del cosmos, pues todas las cosas que nuestra mirada abarca son mero simulacros y apariencias engañosos (CH VI 4). La voluntad de Dios es el principio creador, la energía que despliega genera la creación toda, y su esencia [es] querer que todas las cosas sean; pues Dios padre, el Bien, no sólo es el ser de todas las cosas, incluso cuando ya no son, [sino la realidad más íntima de todos los seres]. Esto es lo que es Dios padre, el Bien, y no cabe atribuirle ninguna otra cosa (CH X 2).
Asimismo, y aquí debemos hacer hincapié, no cabe la muerte en Dios, porque la voluntad de Dios es la vida y si todas las cosas están vivas, tanto las terrestres como las celestes, y la vida es una, entonces la vida es generada por Dios y Dios ella misma. En suma, todas las cosas nacen de Dios y la vida es la unión de pensamiento y alma; y así la muerte no consiste en la destrucción de las cosas reunidas sino en la disolución de la unión (CH XI 14). Porque ¿cómo podrían existir cosas muertas en dios, imagen del todo y totalidad de la vida? (CH XII 16).
Una bella alegoría nos muestra a Dios como un músico perfecto, que nunca desfallece, y que no sólo ejecuta la armonía de los cantos, sino que marca el ritmo de la melodía apropiada a cada instrumento (CH XVIII 1). Y así, encontramos en el Asclepio: Saber de música no consiste, por tanto, sino en conocer la distribución ordenada del conjunto del universo y cuál es el plan divino por el que se asignó un lugar a cada cosa; pues la ordenación que, en un plan artístico, reúne en un mismo conjunto las cosas singulares, completa un concierto muy dulce y verdadero que produce una música divina (Asc. 13).
4. La Mónada [editar]Siguiendo la doctrina pitagórica, la unidad, como reflejo de Dios en todas las cosas, nos lleva a la concepción de la mónada como elemento analógico e inmanente a lo creado. La unidad, puesto que es principio y raíz de todo, está en todas las cosas como raíz y principio. Como principio de todas las cosas, pues nada hay sin ella, no se origina de la nada sino desde sí misma. Y como tal principio, la unidad contiene todos los números y no está contenida en ninguno, a la vez que genera todos los números sin ser ella generada por ninguno (CH IV 10).
5. El génesis hermético [editar]En el principio existían Dios e hýle —materia en griego—; el aliento vital acompañaba a la materia, o mejor, estaba en la materia, pero no de la misma forma en que estaban en Dios el mismo aliento y los principios originarios del cosmos, pues aunque estas cosas no existieran de hecho, al no haber sido generadas todavía, existían al menos en lo que había de generarlas (Asc. 14).
Ya hemos trazado suficientemente la voluntad creadora de Dios, ahora dilucidemos la Creación en sí. La cuestión de la Creación es una de las más complejas, dispersas y contradictorias de los Hermetica. Los tratados CH I Poimandres, CH III, y SH XXIII Kore Kosmou son los textos que mejor recogen los diferentes génesis herméticos. Se ha querido ver en CH I influencias del Génesis bíblico, pero probablemente el parecido resulte fruto del interés de los hermetistas por el pasaje del Antiguo Testamento, es decir, que ambas construcciones, la egipcia y la israelita, fueran muy parecidas y fácilmente confundibles.
Principio de todos los seres es Dios, Pensamiento, naturaleza, materia y sabiduría que muestra todas las cosas. Principio es lo divino, naturaleza, energía, necesidad, fin y renovación. Había una inextricable tiniebla en el abismo, agua y un aliento vital, sutil e inteligente que existían en el caos por el poder divino. Fue proyectada entonces una sagrada luz y, procedentes de la sustancia húmeda, los elementos fueron consolidados [en la arena]. Y los distintos dioses [distribuyeron] esta naturaleza seminal (CH III 1).
En cualquier caso, la caída del hombre es el eje esencial del génesis hermético. Y aquí la diferencia entre la gnosis optimista y la pesimista se muestra con total crudeza: ¿ha caído el hombre en un tormento de humillaciones o por el contrario ha sido ensamblado en una creación maravillosa y única? Para los filósofos del Renacimiento no cabía dudar, y en cualquier caso, no es aceptable considerar que los hermetistas representaron una tierra eminentemente malvada, una cárcel de hombres más propia de las corrientes gnósticas.
6. El Pensamiento (Noûs) [editar]El pensamiento ve todas las cosas, los ojos sólo las corpóreas (DH V 1).
Al hombre, por su excelencia y piedad, le está permitido acceder a los misterios de Dios, pero no podrá alcanzar semejante conocimiento mediante el pensamiento dialéctico. Será por medio de la revelación y la recepción del Noûs (véase más abajo el capítulo llamado “Palingenesia”) por las que el hombre pueda elevarse y atravesar el cielo hasta Dios mismo. Así, Poimandres, el Noûs del poder supremo, desciende sobre aquel que desea ser instruido sobre los seres, comprender su naturaleza y llegar a conocer a Dios (CH I 3), y en pleno éxtasis teúrgico comienza su labor mistagógica.
Lo incorpóreo que sostiene al cosmos es un Noûs total que totalmente se contiene a sí mismo. Un pensamiento total que se contiene totalmente a sí mismo, libre de cualquier cuerpo, estable, impasible, intangible, inmóvil él mismo en sí mismo, capaz de contener todas las cosas y salvaguarda de todos los seres, cuyos rayos son el Bien, la Verdad, el arquetipo del aliento vital y el alma arquetípica (CH II B 12).
Asimismo, y enlazando con la doctrina de la libertad, el noûs es un don divino: aquellos hombres que opten por la senda de la sabiduría accederán al Bien, rechazando el mal (CH IV, 3-6). El pensamiento es una recompensa para las almas virtuosas, y aquellos que se sumerjan en la gran crátera participarán del conocimiento y se convertirán en hombres perfectos, y no caerán en la ignorancia de los hombres irracionales, dominados por las pasiones y los apetitos corporales.
7. La jerarquía del noûs (Asc. 32) [editar]Esta jerarquía obedece a cuatro momentos de un mismo proceso: Dios, cosmos y hombre.
Noûs divino: el conocimiento del carácter mismo del pensamiento de Dios es la cúspide de la verdad.
Noûs de la eternidad: el conocimiento de la extensión y el funcionamiento de la obra de Dios.
Noûs cósmico: el conocimiento de la naturaleza que resulta de la observación de todas las cosas.
Noûs humano: aquel del que se vale el hombre (mediante la memoria del pasado), para comprender y gobernar el mundo.
8. La Palabra (Lógos) [editar]Así pues, la palabra es imagen y pensamiento de Dios… (CH XII 14).
La palabra es el instrumento del pensamiento, pues la palabra interpreta lo que el pensamiento quiere (DH V 1).
Se dice que Dios generó el cosmos mediante la palabra, es decir, que el pensamiento se hizo actividad mediante el Verbo divino. El hombre está dotado de pensamiento y palabra, y ambos están dotados del mismo valor que la inmortalidad. La palabra es distinta de la voz, porque la palabra que contiene en sí el valor del pensamiento está llena de sabiduría y poder (dýnamis). La palabra habita el pensamiento, y por eso es común a todo hombre, y sólo la voz es distinta: —En efecto hijo, es diferente de uno a otro [la palabra], pero la humanidad es una sola: igualmente es una palabra y se traduce de una lengua a otra; de modo que, en realidad, encontramos un solo y mismo concepto en Egipto, Grecia o Persia… (CH XII 13). Si hay diferentes formas de expresar el pensamiento, aquella lengua que guarde en sus entrañas el misterio divino será la más alta y bella de todas, la más cercana a Dios; para Giordano Bruno, siguiendo el pasaje de CH XVI 2, esa lengua era la egipcia, y para Pico della Mirandola la hebrea, entroncando así con la tradición cabalística. Con todo, lo cierto es que el griego, lengua bárbara falta de poder, no era la más adecuada para expresar las “opiniones herméticas”.
Considerando lo anterior, no debe extrañarnos que Jámblico defina la teología egipcia como una “mistagogia oculta en los símbolos” (Sobre los mist. VII 1). El hermetismo, debido a su raíz egipcia es deudor de un lenguaje simbólico, muy alejado de la “lengua de los filósofos”. Las palabras en el hermetismo deben estar imbuidas de noûs, y si no es así, siempre es mejor el silencio (véase más abajo el capítulo “Silencio hermético”). Como se ve, este es un ejemplo claro de la mecánica y nada coherente separación entre el hermetismo llamado técnico y el filosófico. El hermetismo es una “filosofía” de poder, no un saber más con el que demostrar y enseñar los procesos cósmicos mediante un lenguaje llanamente racional. Los hermetistas eran teúrgos; si eran o no filósofos depende de lo que estemos dispuestos a aceptar bajo el término filosofía.
9. Pneûma [editar]Por el aliento vital, son suministrados y vivificados todos los seres del cosmos, de acuerdo con las órdenes del Dios supremo al que obedece como su órgano o instrumento que es (Asc. 16).
El Pneûma es el impulso o energía cósmica que ordena el curso de los astros y vivifica a todos los seres de la creación. Por lo tanto, los procedimientos mágicos y astrológicos se valen de este éter, de esta sustancia común de los astros para poder llevar a cabo sus “obras milagrosas”.
10. Eternidad (Aión) [editar]Ciertamente la eternidad es la imagen de Dios, el cosmos la de la eternidad, el sol del cosmos y el hombre, en fin, la del sol (CH XI 15).
La eternidad es un concepto fundamental en el hermetismo, sobre todo en el tratado XI del Corpus y en el Asclepio. La eternidad no es una hipóstasis, dios o entidad mal encajada entre Dios y el cosmos, es un atributo de Dios y la creación toda. La eternidad es el pilar que sustenta lo creado. Dios gobierna eternamente el cosmos y sus seres vivos. La Creación es una eternidad viviente y el cosmos provee de vida eternamente a todos los seres que lo habitan (Asc. 29-31).
11. El Cosmos [editar]Por su parte, el cosmos, junto con el sol, también es padre, pero sólo de los seres que existen por participación y por tanto no es causa para los vivientes ni del bien ni de la vida en el mismo sentido que Dios (CH X 2).
Con lo expuesto anteriormente ya deberíamos tener una base lo suficientemente sólida como para comprender el mecanismo esencial del hermetismo. El cosmos fue formado jerárquicamente (gracias al Verbo divino, se asienta en el Noûs primordial (lo incorpóreo), se mueve gracias al soplo divino (pneûma) y extiende su actividad en la eternidad, que se vale de la providencia (Prónoia), el destino (Heimarméne) y la necesidad (Anánke) para regir y mantener unido el todo en un orden perfecto, a pesar del azar consustancial a lo material (Asc. 40). La providencia es la razón perfecta en sí misma del Dios celestial, la voluntad y el proyecto divinos; el destino es la necesidad de que se cumplan todos los acontecimientos, enlazados unos con otros como los eslabones de una cadena, bajo el gobierno de los astros; la necesidad es una resolución inquebrantable e inalterable de la providencia (las definiciones de providencia, necesidad y destino, son las expuestas por Xavier Renau Nebot en Textos Herméticos, Madrid: Gredos, 1999, pp. 556-557).
Sólo Dios es eterno, mientras que el cosmos, que ha llegado a ser por causa del padre, es siempre-vivo (aeízoon)e inmortal.
12. El movimiento [editar]Pero padre, ¿no te parece inmóvil la tierra? No hijo mío, es precisamente lo único que es a la vez multimóvil y estable; porque, supuesto que es imposible que un procreador procree si movimiento, ¿no sería ridículo pensar que permanece inmóvil precisamente la que es el alimento de todos los seres y la procreadora y generadora de todas las cosas? (CH XII, 17).
El cosmos está en perpetuo movimiento debido a una causa incorpórea (aliento vital, alma), en el seno de lo incorpóreo (Noûs), es decir, de un pensamiento total que totalmente se contiene a sí mismo (CH IIB 12). El movimiento se equilibra debido a la repercusión de los opuestos. Hay que dejar constancia una vez más que el movimiento no se produce en el vacío. El vacío no existe para el hermetismo.
El movimiento es el principio del cambio en el cosmos. La totalidad de lo creado se rige por la irresistible fuerza generadora de la rotación y la desaparición, de la revolución y la renovación.
13. Apocatástasis [editar]No existe la muerte en el hermetismo, sólo destrucción y renovación perpetuas, porque “muerte” es “aniquilación pero nada hay en el cosmos que sea aniquilado. En efecto, el cosmos es un segundo dios y un ser vivo inmortal y es por tanto imposible que muera parte alguna de este viviente inmortal, pues todo lo que existe es parte del cosmos y privilegiadamente el hombre, el ser vivo racional. (CH VIII, 1). Como señala Xavier Renau Nebot, la apocatástasis es una manifestación de la doctrina del eterno retorno, típica de las teologías solares y, en particular, de la religión egipcia.
14. La jerarquía celeste [editar]El cielo está gobernado por el primer círculo de los treinta y seis decanos (SH VI 1-9), a través de los demonios y los planetas, cuyo usiarca es el Pantomorfo. Este primer círculo linda con la esfera de las estrellas fijas (SH VI 12) y el Zodiaco. A continuación giran las Siete Esferas, regidas por la Fortuna y el Destino, mediante las cuales todas las cosas cambian según ley natural en un movimiento perpetuo.
El Noûs demiúrgico, dios del fuego y el aliento vital, fabricó los siete gobernadores (CH I 9), los planetas, gobernados por el sol, cuyo usiarca es La Luz. El sol es el demiurgo segundo (CH XVI 4-9), generador de la vida, garante del orden cósmico, luz sensible vehículo de la luz inteligible y centro del cosmos.
El cosmos sensible está gobernado por el sol y fragmentado por las ocho esferas. El mundo sublunar está regido por la íntima relación entre la luna y la tierra, y se encuentra sometido al cambio perpetuo, siendo la morada del hombre y de las almas. Sobre el Hades en el hermetismo, véase Asc. 17 y la extensa nota sobre esta cuestión en Textos Herméticos.
15. El Microcosmos. El Hombre [editar]A continuación, el Pensamiento, padre de todas las cosas, vida y luz, engendró al hombre a su imagen y le amó como a un hijo, puesto que, creado a imagen del padre, era hermosísimo. En realidad, pues, Dios amó a su propia imagen. Y entregó al hombre todas sus criaturas (CH I 12).
La respuesta a por qué el hermetismo fue tan estimado en el Renacimiento es bien sencilla: su exaltación del ser humano. Frente a las corrientes gnósticas, que depreciaban toda relación entre el hombre y la naturaleza, el hermetismo enseña que el cosmos ha sido creado para que el hombre, a través de aquél, pueda contemplar al creador (Asc. 8). El hermetismo es antropocéntrico porque tiene fe en lo que de divino hay en la naturaleza humana.
La astrología hermética nos enseña que el hombre es un reflejo del cielo (melotesia), es un microcosmos en simpatía con el macrocosmos. Los influjos decánicos, zodiacales, planetarios y demoníacos tienen una importante repercusión en el cuerpo y el alma humanos.
La excelencia del hombre que ha realizado la Gran Obra propuesta por la Alquimia es el núcleo de la antroposofía hermética (véanse Asc. 9-10 y 23, CH I 12-14, CH IV 2, CH X 24, CH X 25, CH XII 12, DH VI 1, DH VIII 6 y DH IX 6), y precisamente fue un fragmento del Asclepio el que sirvió a Pico della Mirandola para crear su maravilloso Discurso sobre la dignidad de tal hombre:
Ese hombre es por ello, Asclepio, un gran milagro, un ser vivo digno de veneración y honor, un ser que muda a la naturaleza de un dios como si realmente lo fuera, un ser que se entiende con el género de los demonios, conocedor de que su naturaleza es congénita a la suya, un ser que desprecia su componente de mera naturaleza humana fiado en el carácter divino de su otra parte. ¡Oh cuán felicísima es la naturaleza compuesta del hombre! Está vinculado a los dioses en consanguínea divinidad mientras desprecia la parte de sí que lo hace terrenal, se hermana con el lazo del amor a todos los otros seres a los que se sabe vinculado por disposición divina, levanta sus ojos al cielo. Tal es su privilegiado lugar intermediario, tanto ama a los seres que le son inferiores como es amado por los que le sobrepasan. Cultiva la tierra, se mezcla con los elementos gracias a la agilidad de su mente y desciende a las profundidades con la penetración de su espíritu. Todo le está permitido, ni siquiera el cielo le parece lejano porque lo mide desde muy cerca gracias a su ingenio; ninguna tiniebla del aire ensombrece la aplicación de su mente, ni obstaculiza su actividad la densidad de la tierra, ni entorpece su mirada la insondable profundidad de las aguas. Es a un tiempo todas las cosas y está a la vez en todas partes (Asc. 6).
El hombre puede considerarse en el hermetismo en virtud de una doble naturaleza: una mortal y otra inmortal. En cuanto mortal está sometido al cambio (SH IIA 11-12), y en cuanto inmortal está capacitado para elevarse hasta el propio pensamiento de Dios mediante sus propios méritos.
16. La doctrina del alma en el hermetismo [editar]Todo está lleno de alma. Fíjate en cómo se mueven todas las cosas: unas alrededor del cielo, otras en torno a la tierra… (CH XI 8)
El alma en el hermetismo es principio y causa incorpórea del movimiento en la región sublunar. Las almas habitan en el aire y son gobernadas por la luna (SH XXIV 1). Además toda alma es inmortal y está siempre en movimiento (SH III, 1). Las almas no son entidades independientes, son fragmentos que existen en virtud de una sola: el Alma del Mundo . Esta Alma del Mundo parece ser una emanación del propio Dios, no un atributo más del cosmos. El soplo divino (pneûma), unido al cuerpo, conduce al alma (irracional). Esta alma llanamente irracional puede elevarse al noûs divino (alma racional).
El alma es el recipiente donde son vertidas las faltas de los hombres, y una vez el cuerpo se disuelve, podrán elevarse o ser castigadas por su impiedad y apego a las pasiones corporales. Las almas atravesarán los elementos en un proceso de purificación progresiva, reencarnándose hasta alcanzar el coro de los dioses, pues éste es el premio que espera a los que viven en la piedad con Dios y atienden al mundo con diligencia. Pero quienes no lo hagan y vivan en la impiedad, verán denegado su retorno al cielo y comenzarán una migración ignominiosa e indigna de un espíritu santo, encarnados en cuerpos ajenos (Asc. 12). Las almas son ordenadas por los centinelas de la providencia, el Psicoguardián y el Psicoguía. El Psicoguardián ‹es el vigilante› de las almas ‹aún no encarnadas› y el Psicoguía es el que conduce y señala sus cometidos a las almas mientras se incorporan (SH XXVI 3).
El alma se eleva hacia las alturas, atravesando las siete esferas. En la primera abandona la actividad de aumentar y disminuir; en la segunda, la maquinación insidiosa; en la tercera, el deseo; en la cuarta, el ansia de poder y la ambición; en la quinta la audacia impía y la temeridad de la desvergüenza; en la sexta, la sórdida avaricia; y finalmente, en la séptima esfera, abandona la mentira traicionera. Llega así a la naturaleza ogdoádica, uniéndose a las potencias, a las almas divinizadas. Se completa así la anábasis del alma (CH I 25-26).
17. La materia en el hermetismo [editar]La tierra es el soporte del cosmos, la base de los elementos, la nodriza de los seres vivos, el receptáculo de los muertos, pues es la última tras el fuego y el agua (DH II 3).
La diosa Isis representa el receptáculo universal terrestre. En el seno de la madre y la doncella del cosmos sublunar sólo hay cabida para el cambio eterno, para el movimiento y la generación continuos. La materia es el elemento pasivo del cosmos, aquello que necesita ser activado por la energía incorpórea para nacer. No obstante, la materia contiene el principio de la fecundidad, el poder y la capacidad natural de concebir y dar a luz (Asc. 14). Los cuerpos están compuestos de materia en distinta proporción. La proporción material se mide por la magnitud de los elementos terrestre, acuático, aéreo e ígneo (DH 1-6). Estos elementos son mezclados y disueltos eternamente debido a la velocidad del movimiento del cosmos (CH IX 7).
La materia es considerada, en general, como un recipiente tenebroso y sucio, una cárcel para el alma, sujeta al cambio, a lo inaprensible, a las pasiones y los apetitos indignos. No obstante, en la medida en que ha recibido participación de todo, accede también de algún modo al Bien: el cosmos es bueno en calidad de creador, pues crea todas las cosas y, en este limitado sentido, participa del Bien; pero no así en todo lo demás, pues es un ser pasible, móvil y creador de seres pasibles (CH VI 2).
18. El dualismo hermético [editar]Nada bueno hay sobre la tierra, nada malo hay en el cielo (SH XI, sent. 18).
Que el Bien existe sólo en Dios y en ninguna otra parte (CH VI).
El eje del pensamiento hermético está dominado por el dualismo luz-oscuridad, masculino-femenino, bueno-malo… Bien y mal confluyen en el cosmos como potencias necesarias para el orden. Dios es la fuente absoluta del bien, y el mal es una realidad ineludible no achacable a la voluntad divina, pues dispondremos de lo que procede de Dios, pero es también que lo que procede de nosotros lo acompañe y no quede rezagado. Por eso sólo nosotros, y no Dios, somos los responsables del mal, en la medida en que lo prefiramos al Bien (CH IV 8). Por lo tanto el mal y el sufrimiento fueron sembrados en el mundo para que el hombre, mediante el pensamiento, la ciencia y el entendimiento, ascienda con humildad hasta el conocimiento de Dios, la Suma Bondad (Asc. 16). El hermetismo se enfrenta así a las corrientes gnósticas que consideran el cosmos como una totalidad malvada y tenebrosa, ajena al verdadero Dios (CH XIV 8).
El bien es voluntario, el mal involuntario (SH XI, sent. 20).
La gnosis pesimista, de probable origen “oriental”, hace hincapié en la maldad del hombre (SH XI, sent. 19, CH VI 3-6). Sólo mediante la piedad y el conocimiento de lo divino es capaz el ser humano de elevarse desde su propia esencia malvada. El hombre es libre para rechazar las pasiones y las vanas ataduras mundanas y encaminarse por la senda de la piedad y la sabiduría, aunque esté sometido al destino, porque nada en el cielo es esclavo, nada sobre la tierra es libre (SH XI, sent. 26).
19. El hermetismo como Religio Mentis [editar]Si buscas a Dios, en fin, pretendes también la belleza, pues uno solo es el camino que a él conduce: la piedad por medio del conocimiento (CH VI 5).
Cuando aprehendas todas estas cosas a la vez, los tiempos, los lugares, las sustancias, sus cualidades y cantidades, podrás conocer a Dios (CH XI 20).
El hermetismo no es una corriente religiosa, no posee una liturgia común o un libro sagrado único e inapelable. El hermetismo es una “filosofía” del conocimiento de Dios, una alianza entre sabiduría y piedad que se vale de la experiencia revelatoria y el ritual teúrgico para alcanzar la sabiduría divina. Para los hermetistas, la filosofía sólo consiste en el esfuerzo por conocer a Dios mediante la contemplación y la santa piedad. La ciencia del conocimiento de Dios lo ocupa todo, y la filosofía pura, la que sólo está pendiente de la piedad para con Dios, únicamente deberá interesarse en las otras ciencias en la medida en que, a través de ellas, podamos maravillarnos de cómo el retorno de los astros a sus posiciones iniciales, sus estaciones fijadas de antemano y todos sus cambios están regulados por el número, y que, al conocer las dimensiones, las cualidades y las cantidades de la tierra, las de las profundidades del mar, las de la potencia del fuego y las actividades de la naturaleza de todos ellos, el hombre se vea llevado, por la admiración, a adorar y colmar de elogios el arte y la sabiduría de Dios (Asc. 13).
La excelencia del hombre se cifra ante todo en la piedad, que es el origen de la bondad y ésta sólo puede ser perfecta si la virtud del desprecio la ha fortificado contra todo deseo de cosas ajenas; porque ajenas a todo aquello que nos emparenta con los dioses son las cosas de esta tierra que se poseen por un deseo del cuerpo y a las que se denomina “posesiones”, pues no nacen con nosotros sino que se poseen posteriormente, lo que nos da el sentido de la palabra “posesiones” (Asc. 11).
El hombre debe recoger las semillas divinas: la virtud, la templanza y la piedad, huyendo de la ignorancia del vulgo con el fin de alcanzar el conocimiento primordial. Pero el conocimiento es virtud de muy pocos, y la muchedumbre odia a los hombres buenos y sabios (CH IX 4), porque no todos los hombres disfrutan de la capacidad de pensar, pues hay dos tipos de hombres, el material y el esencial; el material, que vive entre el mal, retiene, como decía, la semilla demoníaca del pensar, el segundo, ligado por esencia al Bien, es conservado sano y salvo por Dios (CH IX 5).
Dios mismo guía al hombre piadoso que desea conocer la esencia divina, ya que tener esperanza en conseguirlo es el camino [adecuado, derecho] y fácil que conduce hasta el Bien; él te acompañará en cualquier recodo del camino, él se te manifestará en todas partes, donde y cuando menos te lo esperes, estés despierto o dormido, mientras navegues o cuando camines, de noche o de día y tanto si hablas como si callas. Pues nada existe que no sea él (CH XI 21).
20. Palingenesia [editar]En el hermetismo la condición indispensable para la salvación es la regeneración. La regeneración consiste en un segundo nacimiento en el estado divino, en la recepción del noûs. Para llevar a buen término esta regeneración el hombre piadoso ha de buscar la sabiduría inteligible en el silencio y la semilla del verdadero Bien, y ha de ser fecundado por la voluntad divina mediante la determinación inquebrantable, la ascesis y la pureza moral. Esta pureza moral pasa por vencer los doce vicios constituidos a partir del círculo del Zodiaco, a saber: la ignorancia, la aflicción, la incontinencia, el deseo, la injusticia, la codicia, la mentira, la envidia, el fraude, la ira, la imprudencia y la malignidad. Estos doce vicios son dominados por las diez potencias o virtudes, que son: el conocimiento de Dios, el conocimiento de la alegría, la templanza, la fortaleza, la justicia, la generosidad, la verdad, el bien, la vida y la luz.
21. El silencio hermético [editar]Guardando silencio, comprendes; hablando, hablas. El pensamiento concibe la palabra en el silencio y sólo la palabra del silencio y del pensamiento es salvación (DH V 2).
El propio valor de la palabra en el hermetismo impide la vacuidad de la palabra proferida. El pensamiento ha de inundar la palabra, y ante el éxtasis revelatorio el silencio es lo más prudente. La Belleza de Dios sólo podrá ser contemplada cuando ya nada puedas decir sobre ella, pues conocerla supone un silencio divino y una inactividad de los sentidos (CH X 5). Asimismo, la divulgación de los misterios de la regeneración es proscrita por su impiedad: tan recónditos y grandiosos secretos no podrán ser propalados al vulgo ignorante, so pena de caer en el absurdo y la confusión. Por lo tanto, evita las conversaciones con la multitud, no quiero impedírtelo, pero más bien les parecerás ridículo, pues sólo lo igual se asocia con lo igual y lo distinto no es jamás amigo de lo distinto. De hecho, estas palabras no tienen legítimamente sino unos pocos oyentes, y quizás no tengan ni esos pocos (SH XI 4).
Alcanzar a Dios implica elevar el pensamiento sobre la naturaleza mortal, sublimar la esencia del alma, pues cuando la belleza ilumina todo el pensamiento, inflama el alma entera y la atrae hacia arriba a través del cuerpo, transfigurando (al hombre) por completo para la esencia. Pues es imposible, hijo, que tras contemplar la belleza del Bien, el alma sea divinizada en un cuerpo de hombre (CH X 6).
22. Teúrgia: la creación de dioses y la atracción de las potencias celestes [editar]Ya dejamos constancia más arriba de que el hermetismo es una “filosofía” de poder. Su finalidad última, como bien sabemos, es el conocimiento de Dios, y para ello se vale del ritual teúrgico, y no sólo de los meros razonamientos e intuiciones utilizados por el resto de creencias y filosofías. Es cierto, el hermetismo utiliza la magia para conocer y dominar las fuerzas cósmicas, pero no se trata de magia común, dirigida a hacer el bien o el mal según la voluntad del mago, sino de un poder derivado de la recepción del noûs, capaz de acercar al teúrgo-filósofo a la naturaleza divina de la creación. A nivel práctico, este poder basado en la simpatía cósmica consigue animar estatuas y crear imágenes divinas, insuflándoles aliento vital. El hombre puede modelar sus dioses a semejanza de sus propios rasgos faciales, construyendo estatuas capaces de conocer el porvenir, generar sueños adivinatorios, crear y curar enfermedades e influir sobre el estado de ánimo, de acuerdo con nuestra propia naturaleza y méritos (Asc. 23-24 y 37). El hombre se acerca a Dios imitando a la divinidad en su acto creador.
En cuanto al desarrollo histórico del hermetismo, no nos extenderemos, puesto que correríamos el riesgo de simplificar en exceso procesos demasiado complejos. La tradición hermética se "fundiría" con parte del entramado neoplatónico y el cristianismo incipiente durante la Antigüedad tardía, y con la religión católica, el cisma luterano, y la cábala cristiana, a través de los filósofos (platónicos, herméticos) y magos del Renacimiento y el Barroco, pero en ningún caso se difuminaría el esqueleto de su filosofía. Asimismo, el hermetismo inspiraría, por su potencia seductora, muchas corrientes ocultistas decimonónicas. Su universo viviente y su exaltación del espíritu humano, servirían en el siglo XIX tal como sirvieron en el Renacimiento: para que muchos díscolos y extraños personajes se enfrentaran al mecanicismo, al materialismo y al racionalismo militante impuesto desde la "pedantería académica" (aristotélica o positivista) y la Ilustración.
Un caso aparte es la tesis (debida en buena parte a Yates) que erige a la filosofía hermética como uno de los motores propiciadores del advenimiento de la ciencia moderna en el siglo XVII. No entraremos en las numerosas críticas a esta aventurada teoría, pero sí apuntaremos que se fundamenta sólidamente en la concepción de magia natural renacentista y barroca, así como en la exaltación del hombre y su intervención en el mundo físico, definidora (por supuesto con muchos matices), como veremos más adelante, de la filosofía hermética.
Es muy difícil deslindar el hermetismo filosófico (místico) del hermetismo técnico (ocultista). Casi con total seguridad podemos decir que los filósofos herméticos estuvieron vinculados a conceptos comunes a scientias del periodo como la astrología y sobre todo la alquimia, y a cierta clase de magia ceremonial greco-egipcia. Aunque por encima de todo hay que considerar al hermetismo como un constructo filosófico (una amalgama de estoicismo, medioplatonismo, neopitagorismo y algo de aristotelismo), pero con fines "prácticos" (la meta de todo buen hermetista es alcanzar la comunión con Dios mediante la revelación "teúrgica", la recepción del noûs divino o la palingenesia).
No se ha incidido demasiado en la tesis de Festugière que trata de deslindar la "gnosis optimista" de la "gnosis pesimista", en el sentido de considerar a la filosofía hermética como una forma degenerada de filosofía mística griega. Siempre desde nuestra visión, esta separación y esta supuesta "degeneración" no se sostienen en los textos. Por otro lado, es evidente que los "filósofos herméticos" no pretendían erigir un ensamblaje filosófico infalible, parangonable al discurso platónico.
La ordenación aquí ofrecida de los Hermetica filosóficos tardoantiguos tiene un valor eminentemente didáctico. La finalidad de esta "ordenación" es facilitar la comprensión de las doctrinas contenidas en el Corpus, el Asclepio, y en los Extractos de Estobeo y las Definiciones Armenias. Por lo tanto, la estructura ofrecida a continuación es, en cierto modo, subjetiva. Se han incluido aquí aquellas cuestiones y conceptos que, desde nuestro punto de vista, habría que destacar del ecléctico constructo filosófico hermético tardoantiguo.
1. La tríada hermética: Dios, cosmos y hombre [editar]Primero Dios, segundo el cosmos, tercero el hombre (SH XI, sent. 6).
El hermetismo es completamente unitario en cuanto a la tríada fundamental que estructura la realidad. Debemos considerar a Dios como un cosmos inmóvil, al cielo como un cosmos móvil y el hombre como un cosmos racional (DH I 1), capaz de elevarse hasta el creador y demiurgo. En esta procesión hipostática el hombre es imagen del cosmos, y el cosmos es producto de Dios, cuyo aliento (pneûma) conduce el movimiento de los astros (CH III 2) y une a todos los seres en una cadena simpática. Sobre las otras “fuerzas” que actúan en la creación, tales como la providencia, la necesidad, el destino y la eternidad volveremos más adelante; baste ahora con poseer una visión clara sobre los pilares que sustentan el engranaje de lo creado y su absoluta dependencia (CH XVI 17: Dios-cosmos inteligible-cosmos sensible-sol-ocho esferas-demonios-hombres). Esta dependencia, importantísima para mantener el edificio hermético y sus “aplicaciones prácticas”, es reiterada constantemente en los Hermetica. Las diferentes concepciones de estas hipóstasis fundamentales y los seres intermedios (nos referimos sobre todo al sol como segundo demiurgo entre el cosmos y el hombre) no deben confundirnos, antes bien son intentos de conciliar nuestra tríada primera mediante entidades enlazadoras.
El hermetismo debe ser considerado como una “filosofía” plena de vida: el universo hermético está vivo, y sus entidades regidoras actúan eternamente. La muerte y el vacío no tienen cabida en el hermetismo.
2. El Macromosmos hermético [editar] 3. La Teología Hermética: Dios [editar]Porque el Bien es inalienable e inseparable de Dios: es Dios mismo (CH II B 16).
El Dios Supremo es el principio fundamental sobre el que se articula toda la doctrina hermética. Dios es a la vez Padre y Bien, creador y demiurgo. Dios es el Bien supremo y el óptimo artesano de la creación.
La otra denominación de Dios es la de padre, en su capacidad de crear todas las cosas. Pues lo propio de un padre es crear (CH II B 17). Y por eso se maldice a los hombres estériles, que no han sabido imitar su obra.
Dios se valió del Verbo para engendrar al cosmos: —El creador hizo la totalidad del cosmos no con las manos sino con la palabra. Piensa por ello que está presente, que existe eternamente, que creó todas las cosas, que es uno y único y que creó todos los seres por su propia voluntad (CH IV 1).
En el hermetismo, las formas de aludir a Dios son aparentemente contradictorias, Dios es a la vez visible en lo creado, posee todos los nombres, es omnicorpóreo y goza de la fecundidad de ambos sexos, pero asimismo es incognoscible, innombrable, invisible y está envuelto en las brumas del misterio. Verdaderamente, esta forma de aludir a Dios y a sus atributos sólo pretende expresar que la totalidad de lo real es Dios mismo, siguiendo una tradición teológica de origen egipcio (Ra es “Aquel que es y no es”).
En CH V 1-2 se nos dice que si Dios no fuera invisible no podría abarcar la totalidad de lo creado, no podría ser eterno, porque lo invisible es eterno. Dios, por tanto, sólo puede ser aprehensible por sus propias obras, puesto que se manifiesta en y a través de ellas y sobre todo a quienes él quiere mostrarse. La obra de Dios es visible en el hombre. Dios sólo puede conocerse a través de su artesanía (CH V 6). Por eso Dios está más allá de cualquier denominación, por eso es el invisible a la vez que el más evidente. Aquél que es contemplado por el pensamiento pero que también es visible a los ojos (CH V 10).
Si Dios lo es todo, principio de la creación y creación misma, cuando hablamos de lo que es, hablamos de Dios, pues él contiene todo lo que es y nada es posible exterior a él, ni él fuera de nada (CH IX 9). Obsérvese que aquí no se establece una doctrina panteísta sin más, sino más bien una inmanencia absoluta de Dios, una forma de identificación total entre el creador y lo creado, que bien pudiera haber inspirado a Giordano Bruno. Si Dios es el Bien supremo, por fuerza es el engendrador de la Belleza y se debe tener la audacia de afirmar, Asclepio, que la esencia de Dios, si Dios la tiene, es la belleza; y que es imposible que lo bello y lo bueno se dé en ninguno de los seres del cosmos, pues todas las cosas que nuestra mirada abarca son mero simulacros y apariencias engañosos (CH VI 4). La voluntad de Dios es el principio creador, la energía que despliega genera la creación toda, y su esencia [es] querer que todas las cosas sean; pues Dios padre, el Bien, no sólo es el ser de todas las cosas, incluso cuando ya no son, [sino la realidad más íntima de todos los seres]. Esto es lo que es Dios padre, el Bien, y no cabe atribuirle ninguna otra cosa (CH X 2).
Asimismo, y aquí debemos hacer hincapié, no cabe la muerte en Dios, porque la voluntad de Dios es la vida y si todas las cosas están vivas, tanto las terrestres como las celestes, y la vida es una, entonces la vida es generada por Dios y Dios ella misma. En suma, todas las cosas nacen de Dios y la vida es la unión de pensamiento y alma; y así la muerte no consiste en la destrucción de las cosas reunidas sino en la disolución de la unión (CH XI 14). Porque ¿cómo podrían existir cosas muertas en dios, imagen del todo y totalidad de la vida? (CH XII 16).
Una bella alegoría nos muestra a Dios como un músico perfecto, que nunca desfallece, y que no sólo ejecuta la armonía de los cantos, sino que marca el ritmo de la melodía apropiada a cada instrumento (CH XVIII 1). Y así, encontramos en el Asclepio: Saber de música no consiste, por tanto, sino en conocer la distribución ordenada del conjunto del universo y cuál es el plan divino por el que se asignó un lugar a cada cosa; pues la ordenación que, en un plan artístico, reúne en un mismo conjunto las cosas singulares, completa un concierto muy dulce y verdadero que produce una música divina (Asc. 13).
4. La Mónada [editar]Siguiendo la doctrina pitagórica, la unidad, como reflejo de Dios en todas las cosas, nos lleva a la concepción de la mónada como elemento analógico e inmanente a lo creado. La unidad, puesto que es principio y raíz de todo, está en todas las cosas como raíz y principio. Como principio de todas las cosas, pues nada hay sin ella, no se origina de la nada sino desde sí misma. Y como tal principio, la unidad contiene todos los números y no está contenida en ninguno, a la vez que genera todos los números sin ser ella generada por ninguno (CH IV 10).
5. El génesis hermético [editar]En el principio existían Dios e hýle —materia en griego—; el aliento vital acompañaba a la materia, o mejor, estaba en la materia, pero no de la misma forma en que estaban en Dios el mismo aliento y los principios originarios del cosmos, pues aunque estas cosas no existieran de hecho, al no haber sido generadas todavía, existían al menos en lo que había de generarlas (Asc. 14).
Ya hemos trazado suficientemente la voluntad creadora de Dios, ahora dilucidemos la Creación en sí. La cuestión de la Creación es una de las más complejas, dispersas y contradictorias de los Hermetica. Los tratados CH I Poimandres, CH III, y SH XXIII Kore Kosmou son los textos que mejor recogen los diferentes génesis herméticos. Se ha querido ver en CH I influencias del Génesis bíblico, pero probablemente el parecido resulte fruto del interés de los hermetistas por el pasaje del Antiguo Testamento, es decir, que ambas construcciones, la egipcia y la israelita, fueran muy parecidas y fácilmente confundibles.
Principio de todos los seres es Dios, Pensamiento, naturaleza, materia y sabiduría que muestra todas las cosas. Principio es lo divino, naturaleza, energía, necesidad, fin y renovación. Había una inextricable tiniebla en el abismo, agua y un aliento vital, sutil e inteligente que existían en el caos por el poder divino. Fue proyectada entonces una sagrada luz y, procedentes de la sustancia húmeda, los elementos fueron consolidados [en la arena]. Y los distintos dioses [distribuyeron] esta naturaleza seminal (CH III 1).
En cualquier caso, la caída del hombre es el eje esencial del génesis hermético. Y aquí la diferencia entre la gnosis optimista y la pesimista se muestra con total crudeza: ¿ha caído el hombre en un tormento de humillaciones o por el contrario ha sido ensamblado en una creación maravillosa y única? Para los filósofos del Renacimiento no cabía dudar, y en cualquier caso, no es aceptable considerar que los hermetistas representaron una tierra eminentemente malvada, una cárcel de hombres más propia de las corrientes gnósticas.
6. El Pensamiento (Noûs) [editar]El pensamiento ve todas las cosas, los ojos sólo las corpóreas (DH V 1).
Al hombre, por su excelencia y piedad, le está permitido acceder a los misterios de Dios, pero no podrá alcanzar semejante conocimiento mediante el pensamiento dialéctico. Será por medio de la revelación y la recepción del Noûs (véase más abajo el capítulo llamado “Palingenesia”) por las que el hombre pueda elevarse y atravesar el cielo hasta Dios mismo. Así, Poimandres, el Noûs del poder supremo, desciende sobre aquel que desea ser instruido sobre los seres, comprender su naturaleza y llegar a conocer a Dios (CH I 3), y en pleno éxtasis teúrgico comienza su labor mistagógica.
Lo incorpóreo que sostiene al cosmos es un Noûs total que totalmente se contiene a sí mismo. Un pensamiento total que se contiene totalmente a sí mismo, libre de cualquier cuerpo, estable, impasible, intangible, inmóvil él mismo en sí mismo, capaz de contener todas las cosas y salvaguarda de todos los seres, cuyos rayos son el Bien, la Verdad, el arquetipo del aliento vital y el alma arquetípica (CH II B 12).
Asimismo, y enlazando con la doctrina de la libertad, el noûs es un don divino: aquellos hombres que opten por la senda de la sabiduría accederán al Bien, rechazando el mal (CH IV, 3-6). El pensamiento es una recompensa para las almas virtuosas, y aquellos que se sumerjan en la gran crátera participarán del conocimiento y se convertirán en hombres perfectos, y no caerán en la ignorancia de los hombres irracionales, dominados por las pasiones y los apetitos corporales.
7. La jerarquía del noûs (Asc. 32) [editar]Esta jerarquía obedece a cuatro momentos de un mismo proceso: Dios, cosmos y hombre.
Noûs divino: el conocimiento del carácter mismo del pensamiento de Dios es la cúspide de la verdad.
Noûs de la eternidad: el conocimiento de la extensión y el funcionamiento de la obra de Dios.
Noûs cósmico: el conocimiento de la naturaleza que resulta de la observación de todas las cosas.
Noûs humano: aquel del que se vale el hombre (mediante la memoria del pasado), para comprender y gobernar el mundo.
8. La Palabra (Lógos) [editar]Así pues, la palabra es imagen y pensamiento de Dios… (CH XII 14).
La palabra es el instrumento del pensamiento, pues la palabra interpreta lo que el pensamiento quiere (DH V 1).
Se dice que Dios generó el cosmos mediante la palabra, es decir, que el pensamiento se hizo actividad mediante el Verbo divino. El hombre está dotado de pensamiento y palabra, y ambos están dotados del mismo valor que la inmortalidad. La palabra es distinta de la voz, porque la palabra que contiene en sí el valor del pensamiento está llena de sabiduría y poder (dýnamis). La palabra habita el pensamiento, y por eso es común a todo hombre, y sólo la voz es distinta: —En efecto hijo, es diferente de uno a otro [la palabra], pero la humanidad es una sola: igualmente es una palabra y se traduce de una lengua a otra; de modo que, en realidad, encontramos un solo y mismo concepto en Egipto, Grecia o Persia… (CH XII 13). Si hay diferentes formas de expresar el pensamiento, aquella lengua que guarde en sus entrañas el misterio divino será la más alta y bella de todas, la más cercana a Dios; para Giordano Bruno, siguiendo el pasaje de CH XVI 2, esa lengua era la egipcia, y para Pico della Mirandola la hebrea, entroncando así con la tradición cabalística. Con todo, lo cierto es que el griego, lengua bárbara falta de poder, no era la más adecuada para expresar las “opiniones herméticas”.
Considerando lo anterior, no debe extrañarnos que Jámblico defina la teología egipcia como una “mistagogia oculta en los símbolos” (Sobre los mist. VII 1). El hermetismo, debido a su raíz egipcia es deudor de un lenguaje simbólico, muy alejado de la “lengua de los filósofos”. Las palabras en el hermetismo deben estar imbuidas de noûs, y si no es así, siempre es mejor el silencio (véase más abajo el capítulo “Silencio hermético”). Como se ve, este es un ejemplo claro de la mecánica y nada coherente separación entre el hermetismo llamado técnico y el filosófico. El hermetismo es una “filosofía” de poder, no un saber más con el que demostrar y enseñar los procesos cósmicos mediante un lenguaje llanamente racional. Los hermetistas eran teúrgos; si eran o no filósofos depende de lo que estemos dispuestos a aceptar bajo el término filosofía.
9. Pneûma [editar]Por el aliento vital, son suministrados y vivificados todos los seres del cosmos, de acuerdo con las órdenes del Dios supremo al que obedece como su órgano o instrumento que es (Asc. 16).
El Pneûma es el impulso o energía cósmica que ordena el curso de los astros y vivifica a todos los seres de la creación. Por lo tanto, los procedimientos mágicos y astrológicos se valen de este éter, de esta sustancia común de los astros para poder llevar a cabo sus “obras milagrosas”.
10. Eternidad (Aión) [editar]Ciertamente la eternidad es la imagen de Dios, el cosmos la de la eternidad, el sol del cosmos y el hombre, en fin, la del sol (CH XI 15).
La eternidad es un concepto fundamental en el hermetismo, sobre todo en el tratado XI del Corpus y en el Asclepio. La eternidad no es una hipóstasis, dios o entidad mal encajada entre Dios y el cosmos, es un atributo de Dios y la creación toda. La eternidad es el pilar que sustenta lo creado. Dios gobierna eternamente el cosmos y sus seres vivos. La Creación es una eternidad viviente y el cosmos provee de vida eternamente a todos los seres que lo habitan (Asc. 29-31).
11. El Cosmos [editar]Por su parte, el cosmos, junto con el sol, también es padre, pero sólo de los seres que existen por participación y por tanto no es causa para los vivientes ni del bien ni de la vida en el mismo sentido que Dios (CH X 2).
Con lo expuesto anteriormente ya deberíamos tener una base lo suficientemente sólida como para comprender el mecanismo esencial del hermetismo. El cosmos fue formado jerárquicamente (gracias al Verbo divino, se asienta en el Noûs primordial (lo incorpóreo), se mueve gracias al soplo divino (pneûma) y extiende su actividad en la eternidad, que se vale de la providencia (Prónoia), el destino (Heimarméne) y la necesidad (Anánke) para regir y mantener unido el todo en un orden perfecto, a pesar del azar consustancial a lo material (Asc. 40). La providencia es la razón perfecta en sí misma del Dios celestial, la voluntad y el proyecto divinos; el destino es la necesidad de que se cumplan todos los acontecimientos, enlazados unos con otros como los eslabones de una cadena, bajo el gobierno de los astros; la necesidad es una resolución inquebrantable e inalterable de la providencia (las definiciones de providencia, necesidad y destino, son las expuestas por Xavier Renau Nebot en Textos Herméticos, Madrid: Gredos, 1999, pp. 556-557).
Sólo Dios es eterno, mientras que el cosmos, que ha llegado a ser por causa del padre, es siempre-vivo (aeízoon)e inmortal.
12. El movimiento [editar]Pero padre, ¿no te parece inmóvil la tierra? No hijo mío, es precisamente lo único que es a la vez multimóvil y estable; porque, supuesto que es imposible que un procreador procree si movimiento, ¿no sería ridículo pensar que permanece inmóvil precisamente la que es el alimento de todos los seres y la procreadora y generadora de todas las cosas? (CH XII, 17).
El cosmos está en perpetuo movimiento debido a una causa incorpórea (aliento vital, alma), en el seno de lo incorpóreo (Noûs), es decir, de un pensamiento total que totalmente se contiene a sí mismo (CH IIB 12). El movimiento se equilibra debido a la repercusión de los opuestos. Hay que dejar constancia una vez más que el movimiento no se produce en el vacío. El vacío no existe para el hermetismo.
El movimiento es el principio del cambio en el cosmos. La totalidad de lo creado se rige por la irresistible fuerza generadora de la rotación y la desaparición, de la revolución y la renovación.
13. Apocatástasis [editar]No existe la muerte en el hermetismo, sólo destrucción y renovación perpetuas, porque “muerte” es “aniquilación pero nada hay en el cosmos que sea aniquilado. En efecto, el cosmos es un segundo dios y un ser vivo inmortal y es por tanto imposible que muera parte alguna de este viviente inmortal, pues todo lo que existe es parte del cosmos y privilegiadamente el hombre, el ser vivo racional. (CH VIII, 1). Como señala Xavier Renau Nebot, la apocatástasis es una manifestación de la doctrina del eterno retorno, típica de las teologías solares y, en particular, de la religión egipcia.
14. La jerarquía celeste [editar]El cielo está gobernado por el primer círculo de los treinta y seis decanos (SH VI 1-9), a través de los demonios y los planetas, cuyo usiarca es el Pantomorfo. Este primer círculo linda con la esfera de las estrellas fijas (SH VI 12) y el Zodiaco. A continuación giran las Siete Esferas, regidas por la Fortuna y el Destino, mediante las cuales todas las cosas cambian según ley natural en un movimiento perpetuo.
El Noûs demiúrgico, dios del fuego y el aliento vital, fabricó los siete gobernadores (CH I 9), los planetas, gobernados por el sol, cuyo usiarca es La Luz. El sol es el demiurgo segundo (CH XVI 4-9), generador de la vida, garante del orden cósmico, luz sensible vehículo de la luz inteligible y centro del cosmos.
El cosmos sensible está gobernado por el sol y fragmentado por las ocho esferas. El mundo sublunar está regido por la íntima relación entre la luna y la tierra, y se encuentra sometido al cambio perpetuo, siendo la morada del hombre y de las almas. Sobre el Hades en el hermetismo, véase Asc. 17 y la extensa nota sobre esta cuestión en Textos Herméticos.
15. El Microcosmos. El Hombre [editar]A continuación, el Pensamiento, padre de todas las cosas, vida y luz, engendró al hombre a su imagen y le amó como a un hijo, puesto que, creado a imagen del padre, era hermosísimo. En realidad, pues, Dios amó a su propia imagen. Y entregó al hombre todas sus criaturas (CH I 12).
La respuesta a por qué el hermetismo fue tan estimado en el Renacimiento es bien sencilla: su exaltación del ser humano. Frente a las corrientes gnósticas, que depreciaban toda relación entre el hombre y la naturaleza, el hermetismo enseña que el cosmos ha sido creado para que el hombre, a través de aquél, pueda contemplar al creador (Asc. 8). El hermetismo es antropocéntrico porque tiene fe en lo que de divino hay en la naturaleza humana.
La astrología hermética nos enseña que el hombre es un reflejo del cielo (melotesia), es un microcosmos en simpatía con el macrocosmos. Los influjos decánicos, zodiacales, planetarios y demoníacos tienen una importante repercusión en el cuerpo y el alma humanos.
La excelencia del hombre que ha realizado la Gran Obra propuesta por la Alquimia es el núcleo de la antroposofía hermética (véanse Asc. 9-10 y 23, CH I 12-14, CH IV 2, CH X 24, CH X 25, CH XII 12, DH VI 1, DH VIII 6 y DH IX 6), y precisamente fue un fragmento del Asclepio el que sirvió a Pico della Mirandola para crear su maravilloso Discurso sobre la dignidad de tal hombre:
Ese hombre es por ello, Asclepio, un gran milagro, un ser vivo digno de veneración y honor, un ser que muda a la naturaleza de un dios como si realmente lo fuera, un ser que se entiende con el género de los demonios, conocedor de que su naturaleza es congénita a la suya, un ser que desprecia su componente de mera naturaleza humana fiado en el carácter divino de su otra parte. ¡Oh cuán felicísima es la naturaleza compuesta del hombre! Está vinculado a los dioses en consanguínea divinidad mientras desprecia la parte de sí que lo hace terrenal, se hermana con el lazo del amor a todos los otros seres a los que se sabe vinculado por disposición divina, levanta sus ojos al cielo. Tal es su privilegiado lugar intermediario, tanto ama a los seres que le son inferiores como es amado por los que le sobrepasan. Cultiva la tierra, se mezcla con los elementos gracias a la agilidad de su mente y desciende a las profundidades con la penetración de su espíritu. Todo le está permitido, ni siquiera el cielo le parece lejano porque lo mide desde muy cerca gracias a su ingenio; ninguna tiniebla del aire ensombrece la aplicación de su mente, ni obstaculiza su actividad la densidad de la tierra, ni entorpece su mirada la insondable profundidad de las aguas. Es a un tiempo todas las cosas y está a la vez en todas partes (Asc. 6).
El hombre puede considerarse en el hermetismo en virtud de una doble naturaleza: una mortal y otra inmortal. En cuanto mortal está sometido al cambio (SH IIA 11-12), y en cuanto inmortal está capacitado para elevarse hasta el propio pensamiento de Dios mediante sus propios méritos.
16. La doctrina del alma en el hermetismo [editar]Todo está lleno de alma. Fíjate en cómo se mueven todas las cosas: unas alrededor del cielo, otras en torno a la tierra… (CH XI 8)
El alma en el hermetismo es principio y causa incorpórea del movimiento en la región sublunar. Las almas habitan en el aire y son gobernadas por la luna (SH XXIV 1). Además toda alma es inmortal y está siempre en movimiento (SH III, 1). Las almas no son entidades independientes, son fragmentos que existen en virtud de una sola: el Alma del Mundo . Esta Alma del Mundo parece ser una emanación del propio Dios, no un atributo más del cosmos. El soplo divino (pneûma), unido al cuerpo, conduce al alma (irracional). Esta alma llanamente irracional puede elevarse al noûs divino (alma racional).
El alma es el recipiente donde son vertidas las faltas de los hombres, y una vez el cuerpo se disuelve, podrán elevarse o ser castigadas por su impiedad y apego a las pasiones corporales. Las almas atravesarán los elementos en un proceso de purificación progresiva, reencarnándose hasta alcanzar el coro de los dioses, pues éste es el premio que espera a los que viven en la piedad con Dios y atienden al mundo con diligencia. Pero quienes no lo hagan y vivan en la impiedad, verán denegado su retorno al cielo y comenzarán una migración ignominiosa e indigna de un espíritu santo, encarnados en cuerpos ajenos (Asc. 12). Las almas son ordenadas por los centinelas de la providencia, el Psicoguardián y el Psicoguía. El Psicoguardián ‹es el vigilante› de las almas ‹aún no encarnadas› y el Psicoguía es el que conduce y señala sus cometidos a las almas mientras se incorporan (SH XXVI 3).
El alma se eleva hacia las alturas, atravesando las siete esferas. En la primera abandona la actividad de aumentar y disminuir; en la segunda, la maquinación insidiosa; en la tercera, el deseo; en la cuarta, el ansia de poder y la ambición; en la quinta la audacia impía y la temeridad de la desvergüenza; en la sexta, la sórdida avaricia; y finalmente, en la séptima esfera, abandona la mentira traicionera. Llega así a la naturaleza ogdoádica, uniéndose a las potencias, a las almas divinizadas. Se completa así la anábasis del alma (CH I 25-26).
17. La materia en el hermetismo [editar]La tierra es el soporte del cosmos, la base de los elementos, la nodriza de los seres vivos, el receptáculo de los muertos, pues es la última tras el fuego y el agua (DH II 3).
La diosa Isis representa el receptáculo universal terrestre. En el seno de la madre y la doncella del cosmos sublunar sólo hay cabida para el cambio eterno, para el movimiento y la generación continuos. La materia es el elemento pasivo del cosmos, aquello que necesita ser activado por la energía incorpórea para nacer. No obstante, la materia contiene el principio de la fecundidad, el poder y la capacidad natural de concebir y dar a luz (Asc. 14). Los cuerpos están compuestos de materia en distinta proporción. La proporción material se mide por la magnitud de los elementos terrestre, acuático, aéreo e ígneo (DH 1-6). Estos elementos son mezclados y disueltos eternamente debido a la velocidad del movimiento del cosmos (CH IX 7).
La materia es considerada, en general, como un recipiente tenebroso y sucio, una cárcel para el alma, sujeta al cambio, a lo inaprensible, a las pasiones y los apetitos indignos. No obstante, en la medida en que ha recibido participación de todo, accede también de algún modo al Bien: el cosmos es bueno en calidad de creador, pues crea todas las cosas y, en este limitado sentido, participa del Bien; pero no así en todo lo demás, pues es un ser pasible, móvil y creador de seres pasibles (CH VI 2).
18. El dualismo hermético [editar]Nada bueno hay sobre la tierra, nada malo hay en el cielo (SH XI, sent. 18).
Que el Bien existe sólo en Dios y en ninguna otra parte (CH VI).
El eje del pensamiento hermético está dominado por el dualismo luz-oscuridad, masculino-femenino, bueno-malo… Bien y mal confluyen en el cosmos como potencias necesarias para el orden. Dios es la fuente absoluta del bien, y el mal es una realidad ineludible no achacable a la voluntad divina, pues dispondremos de lo que procede de Dios, pero es también que lo que procede de nosotros lo acompañe y no quede rezagado. Por eso sólo nosotros, y no Dios, somos los responsables del mal, en la medida en que lo prefiramos al Bien (CH IV 8). Por lo tanto el mal y el sufrimiento fueron sembrados en el mundo para que el hombre, mediante el pensamiento, la ciencia y el entendimiento, ascienda con humildad hasta el conocimiento de Dios, la Suma Bondad (Asc. 16). El hermetismo se enfrenta así a las corrientes gnósticas que consideran el cosmos como una totalidad malvada y tenebrosa, ajena al verdadero Dios (CH XIV 8).
El bien es voluntario, el mal involuntario (SH XI, sent. 20).
La gnosis pesimista, de probable origen “oriental”, hace hincapié en la maldad del hombre (SH XI, sent. 19, CH VI 3-6). Sólo mediante la piedad y el conocimiento de lo divino es capaz el ser humano de elevarse desde su propia esencia malvada. El hombre es libre para rechazar las pasiones y las vanas ataduras mundanas y encaminarse por la senda de la piedad y la sabiduría, aunque esté sometido al destino, porque nada en el cielo es esclavo, nada sobre la tierra es libre (SH XI, sent. 26).
19. El hermetismo como Religio Mentis [editar]Si buscas a Dios, en fin, pretendes también la belleza, pues uno solo es el camino que a él conduce: la piedad por medio del conocimiento (CH VI 5).
Cuando aprehendas todas estas cosas a la vez, los tiempos, los lugares, las sustancias, sus cualidades y cantidades, podrás conocer a Dios (CH XI 20).
El hermetismo no es una corriente religiosa, no posee una liturgia común o un libro sagrado único e inapelable. El hermetismo es una “filosofía” del conocimiento de Dios, una alianza entre sabiduría y piedad que se vale de la experiencia revelatoria y el ritual teúrgico para alcanzar la sabiduría divina. Para los hermetistas, la filosofía sólo consiste en el esfuerzo por conocer a Dios mediante la contemplación y la santa piedad. La ciencia del conocimiento de Dios lo ocupa todo, y la filosofía pura, la que sólo está pendiente de la piedad para con Dios, únicamente deberá interesarse en las otras ciencias en la medida en que, a través de ellas, podamos maravillarnos de cómo el retorno de los astros a sus posiciones iniciales, sus estaciones fijadas de antemano y todos sus cambios están regulados por el número, y que, al conocer las dimensiones, las cualidades y las cantidades de la tierra, las de las profundidades del mar, las de la potencia del fuego y las actividades de la naturaleza de todos ellos, el hombre se vea llevado, por la admiración, a adorar y colmar de elogios el arte y la sabiduría de Dios (Asc. 13).
La excelencia del hombre se cifra ante todo en la piedad, que es el origen de la bondad y ésta sólo puede ser perfecta si la virtud del desprecio la ha fortificado contra todo deseo de cosas ajenas; porque ajenas a todo aquello que nos emparenta con los dioses son las cosas de esta tierra que se poseen por un deseo del cuerpo y a las que se denomina “posesiones”, pues no nacen con nosotros sino que se poseen posteriormente, lo que nos da el sentido de la palabra “posesiones” (Asc. 11).
El hombre debe recoger las semillas divinas: la virtud, la templanza y la piedad, huyendo de la ignorancia del vulgo con el fin de alcanzar el conocimiento primordial. Pero el conocimiento es virtud de muy pocos, y la muchedumbre odia a los hombres buenos y sabios (CH IX 4), porque no todos los hombres disfrutan de la capacidad de pensar, pues hay dos tipos de hombres, el material y el esencial; el material, que vive entre el mal, retiene, como decía, la semilla demoníaca del pensar, el segundo, ligado por esencia al Bien, es conservado sano y salvo por Dios (CH IX 5).
Dios mismo guía al hombre piadoso que desea conocer la esencia divina, ya que tener esperanza en conseguirlo es el camino [adecuado, derecho] y fácil que conduce hasta el Bien; él te acompañará en cualquier recodo del camino, él se te manifestará en todas partes, donde y cuando menos te lo esperes, estés despierto o dormido, mientras navegues o cuando camines, de noche o de día y tanto si hablas como si callas. Pues nada existe que no sea él (CH XI 21).
20. Palingenesia [editar]En el hermetismo la condición indispensable para la salvación es la regeneración. La regeneración consiste en un segundo nacimiento en el estado divino, en la recepción del noûs. Para llevar a buen término esta regeneración el hombre piadoso ha de buscar la sabiduría inteligible en el silencio y la semilla del verdadero Bien, y ha de ser fecundado por la voluntad divina mediante la determinación inquebrantable, la ascesis y la pureza moral. Esta pureza moral pasa por vencer los doce vicios constituidos a partir del círculo del Zodiaco, a saber: la ignorancia, la aflicción, la incontinencia, el deseo, la injusticia, la codicia, la mentira, la envidia, el fraude, la ira, la imprudencia y la malignidad. Estos doce vicios son dominados por las diez potencias o virtudes, que son: el conocimiento de Dios, el conocimiento de la alegría, la templanza, la fortaleza, la justicia, la generosidad, la verdad, el bien, la vida y la luz.
21. El silencio hermético [editar]Guardando silencio, comprendes; hablando, hablas. El pensamiento concibe la palabra en el silencio y sólo la palabra del silencio y del pensamiento es salvación (DH V 2).
El propio valor de la palabra en el hermetismo impide la vacuidad de la palabra proferida. El pensamiento ha de inundar la palabra, y ante el éxtasis revelatorio el silencio es lo más prudente. La Belleza de Dios sólo podrá ser contemplada cuando ya nada puedas decir sobre ella, pues conocerla supone un silencio divino y una inactividad de los sentidos (CH X 5). Asimismo, la divulgación de los misterios de la regeneración es proscrita por su impiedad: tan recónditos y grandiosos secretos no podrán ser propalados al vulgo ignorante, so pena de caer en el absurdo y la confusión. Por lo tanto, evita las conversaciones con la multitud, no quiero impedírtelo, pero más bien les parecerás ridículo, pues sólo lo igual se asocia con lo igual y lo distinto no es jamás amigo de lo distinto. De hecho, estas palabras no tienen legítimamente sino unos pocos oyentes, y quizás no tengan ni esos pocos (SH XI 4).
Alcanzar a Dios implica elevar el pensamiento sobre la naturaleza mortal, sublimar la esencia del alma, pues cuando la belleza ilumina todo el pensamiento, inflama el alma entera y la atrae hacia arriba a través del cuerpo, transfigurando (al hombre) por completo para la esencia. Pues es imposible, hijo, que tras contemplar la belleza del Bien, el alma sea divinizada en un cuerpo de hombre (CH X 6).
22. Teúrgia: la creación de dioses y la atracción de las potencias celestes [editar]Ya dejamos constancia más arriba de que el hermetismo es una “filosofía” de poder. Su finalidad última, como bien sabemos, es el conocimiento de Dios, y para ello se vale del ritual teúrgico, y no sólo de los meros razonamientos e intuiciones utilizados por el resto de creencias y filosofías. Es cierto, el hermetismo utiliza la magia para conocer y dominar las fuerzas cósmicas, pero no se trata de magia común, dirigida a hacer el bien o el mal según la voluntad del mago, sino de un poder derivado de la recepción del noûs, capaz de acercar al teúrgo-filósofo a la naturaleza divina de la creación. A nivel práctico, este poder basado en la simpatía cósmica consigue animar estatuas y crear imágenes divinas, insuflándoles aliento vital. El hombre puede modelar sus dioses a semejanza de sus propios rasgos faciales, construyendo estatuas capaces de conocer el porvenir, generar sueños adivinatorios, crear y curar enfermedades e influir sobre el estado de ánimo, de acuerdo con nuestra propia naturaleza y méritos (Asc. 23-24 y 37). El hombre se acerca a Dios imitando a la divinidad en su acto creador.
ESOTERISMO (GENTE AVANZADA)
Hermes TrismegistoHermes Trismegisto, en un mosaico de la Catedral de Siena.Hermes Trismegisto (El tres veces grande) es un personaje mítico que se asocia comúnmente a un sincretismo del dios egipcio Dyehuty (Tot) y el dios heleno Hermes,[1] o bien a un personaje histórico contemporáneo del Abraham bíblico. Hermes Trismegisto significa en idioma griego “Hermes, tres veces grande”, Ἑρμῆς ὁ Τρισμέγιστος. En latín es: Mercurius ter Maximus.
Hermes Trismegisto es mencionado primordialmente en la literatura ocultista como un sabio que trabajó en la alquimia y desarrolló un sistema de creencias metafísicas que hoy es conocida como hermética. Para algunos pensadores medievales, Hermes Trimegistus fue un profeta pagano que anunció el advenimiento del cristianismo. Se le han atribuido estudios de alquimia como la Tabla de Esmeralda –que fue traducida del latín al inglés por Isaac Newton– y de filosofía, como el Corpus Hermeticum. No obstante, debido a la carencia de evidencias contundentes sobre su existencia, el personaje histórico se ha ido construyendo ficticiamente desde la edad media hasta la actualidad, sobre todo a partir del resurgimiento del esoterismo
Orígenes mitológicos
Según las creencias egipcias, los dioses habían gobernado en el Antiguo Egipto antes que los faraones, civilizándolos con sus enseñanzas.[2] En ellas, el dios egipcio Tot era el dios de la sabiduría y el patrón de los magos. También era el guardián y escribiente de los registros que contenían el conocimiento de los Dioses. Clemente de Alejandría estimaba que los egipcios poseían cuarenta y dos escritos sagrados, que contenían todas las enseñanzas que poseían los sacerdotes egipcios. Más tarde, varias de las características de Tot se asociarían al Hermes de la mitología helenística, incluyendo la autoría de los "cuarenta y dos textos". Este sincretismo no fue practicado por los griegos, sino que en el primer o segundo siglo de la era cristinana, se le comenzó a llamar "Hermes Trismegisto" a esta fusi
ón, probablemente por cristianos que tenían noticia de los textos egipcios. No obstante, en algún momento la ambigua noción de divinidad se transformó por la de un personaje histórico de los tiempos iniciales de la civilización occidental, al cual además se le atribuyeron otros escritos filosóficos.Siegfried Morenz ha sugerido en Religión de Egipto: «La referencia a la autoría de Tot [...] se basa en la antigua tradición, y la cifra de cuarenta y dos probablemente se debe al número de nomos de Egipto, y, por tanto, pretende transmitir el concepto de integridad». Platón, en Timeo y Critias comentó que en el templo de la diosa Neit en Sais, había salas que contenían registros históricos secretos de sus doctrinas que tenían una antigüedad de 9000 años[cita requerida]. A la identificación entre Tot y Hermes en la figura de Hermes Trismegisto ha de añadirse otra posterior, de carácter esotérico, por la cual Hermes Trismegisto es también Abraham, el patriarca hebreo, que habría comenzado dos tradiciones: una solar, pública, recogida en el Antiguo Testamento y otra privada, trasmitida de maestro a discípulo, accesible en el Corpus Hermeticum.
[editar] La literatura Hermética
Hermes Trismegisto.La llamada "literatura Hermética" son un conjunto de papiros que contenían hechizos y procedimientos de inducción mágica. Por ejemplo, en el diálogo llamado Asclepio, el dios griego de la medicina, se describe el arte de atrapar las almas de los demonios en estatuas, con la ayuda de hierbas, piedras preciosas y aromas, de tal modo que la estatua pudiera hablar y profetizar. En otros papiros, existen varias recetas para la construcción de este tipo de imágenes y detalladas explicaciones acerca de cómo animarlas (dotarlas de alma) ahuecándolas para poder introducir en ellas un nombre grabado en una hoja de oro, momento esencial del proceso.
[editar] Resurgimiento hermético medieval
Durante la Edad Media y el Renacimiento, los escritos atribuidos a Hermes Trismegisto, conocidos como Hermetica, gozaban de gran crédito y eran populares entre los alquimistas. La "tradición hermética", por lo tanto, se asocia con la alquimia, la ma
gia, la astrología y otros temas relacionados. En los textos se distinguen dos categorías: de "filosofía" y "técnica" hermetica. La primera se ocupa principalmente de la argumentación teórica sobre la que se sostiene el pensamiento mágico y la segunda trata sobre su aplicación práctica. Entre otros temas, hay hechizos para proteger los objetos por "arte de magia", de ahí el origen de la expresión "sellado herméticamente".El erudito clásico Isaac Casaubon, en De rebus sacris et ecclesiaticis exercitiones XVI (1614) mostró por el tipo de caracteres griegos que los textos, escritos tradicionalmente en la noche de los tiempos, eran en realidad más recientes: la mayor parte del "filosófico" Corpus Hermeticum puede ser de una fecha alrededor del año 300. Sin embargo, fueron descubiertos en el siglo XVII errores de la datación de Casaubon por el estudioso Ralph Cudworth, que argumentó que la denuncia de falsificación sólo puede aplicarse a tres de los diecisiete tratados contenidos en el Corpus Hermeticum. Además, Cudworth señaló que los textos eran una formulación tardía de una tradición anterior, posiblemente oral. Según Cudworth, el texto debe considerarse como un término ad quem, y no a quo, es decir, que el texto es el fruto de una tradición anterior y no su origen, como podría hacer pensar Casaubon.
La tradición cristiana medieval lo veneró como protector y guía de los hermetistas, que practicaban las artes de la alquimia, la magia y la astrología. Entre los libros atribuidos a Hermes Trismegisto destaca el Corpus Hermeticum. Se le atribuye también la redacción de la Tabla de Esmeralda. Otras de sus obras más destacadas serían “El Poimandres”, “El Kybalión”, ciertos libros de poemas y “El Libro para salir al día”, también conocido como “Libro de los Muertos”, por haberse encontrado ejemplares de él dentro de los sarcófagos de algunos destacados egipcios.
[editar] La tradición islámica
Antoine Faivre ha señalado que Hermes Trismegisto tiene un lugar en la tradición islámica, aunque el nombre de Hermes no aparece en el Corán. Hagiógrafos y cronistas de los primeros siglos de la Hégira islámica identificaron a Hermes Trismegisto con Idris, el nabi de las suras 19, 57, 21, 85, a quien los árabes también identifican con Enoc.[3]
Según Antoine Faivre, a Idris-Hermes se le llama Hermes Trismegisto porque fue triple: el primero, comparable a Tot, era un "héroe civilizador", un iniciador en los misterios de la ciencia divina y la sabiduría que anima el mundo, que grabó los principios de esta ciencia sagrada en jeroglíficos. El segundo Hermes, el de Babilonia, fue el iniciador de Pitágoras. El tercer Hermes fue el primer maestro de la alquimia. "Un profeta sin rostro", escribe el islamista Pierre Lory, "Hermes no posee características concretas, o diferentes a este respecto de la mayoría de las grandes figuras de la Biblia y el Corán."[4]
[editar] Moderno resurgimiento
Los ocultistas modernos sugieren que algunos de estos textos pueden tener su origen en el Antiguo Egipto, y que "los cuarenta y dos textos esenciales", que contenían lo fundamental de sus creencias religiosas y su filosofía de la vida siguen escondiendo un conocimiento secreto
ESOTERISMO (gente avanzada)
Conde de Saint Germain.El Conde de Saint Germain (fl. 1696?–1784) fue un enigmático personaje que ha sido descrito como cortesano, aventurero, inventor, alquimista, pianista, violinista y compositor aficionado, pero es mejor conocido como una figura recurrente en varias historias de temática ocultista. Ciertas fuentes señalan que en realidad su sobrenombre en francés proviene del sobrenombre en latín que él mismo adoptó: Sanctus Germanus, que significa "Santo Hermano".[1] [2] [3] No se sabe a ciencia cierta cuándo y dónde nació, aunque algunos dicen que nació el 26 de mayo de 1696 en un castillo de los Montes Cárpatos, hijo del último rey de Transilvania, Ferenz II Rakoczy, y de su primera esposa, Teleky; se anunció oficialmente su muerte el 27 de febrero de 1784 en Silesia, Prusia, aunque se dijo que luego fue avistado en 1789 en Francia.
Su vida [editar]El Conde Saint Germain aparece en Francia en 1758 procedente de Holanda, Inglaterra y Alemania, países que había estado visitando en misiones políticas.
Se desconocía el origen de su fortuna, su nacionalidad y si tenía esposa e hijos. Era un hombre muy educado, elegante y noble. Hablaba a la perfección francés, inglés, italiano, chino, árabe y sánscrito. También tenía vastos conocimientos sobre política, artes, ciencias, poesía, medicina, química, música y pintura.
No permanecía mucho tiempo en un lugar y viajaba constantemente por toda Europa, cuando se cansaba iba al Tíbet, África o Turquía. Su aspecto era de permanente y radiante juventud. Además era ambidextro.
Se desenvolvía en altos medios sociales. Al llegar a Francia entabló amistad con el rey Luis XV y con su amante Madame de Pompadour. Esto ocasionó la envidia de los cortesanos y de una parte de la aristocracia, siendo perseguido por detractores como Casanova, el Duque de Choisseul y el señor D'Affy.
Por esto fue conocido en varias épocas y en distintos lugares pero con el mismo aspecto como Marqués de Montferrat, Marqués de Aymar, Conde de Belmar, de Soltikov, de Wendome, de Monte Cristo y de Saint Germain, Caballero de Schoening, Monsieur Surmont, Zanonni y Príncipe Rackoczy. Así por ejemplo tenemos que:
En Holanda se dio a conocer como el Conde de Surmont. Se dedicó a recoger dinero para construir un laboratorio para elaborar pinturas y colorantes. Además de tratar el "ennoblecimiento de los metales".
Reaparece más tarde en Tournai, Bélgica, adoptando la identidad de Marqués de Montferrat. Allí también pidió contribuciones para un laboratorio.
En 1768 se le sitúa en Rusia, en una conferencia junto a Catalina la Grande. Allí fue nombrado consejero del Conde Alexēi Orlov, jefe de las fuerzas imperiales rusas. Y más tarde fue declarado oficial del ejército ruso, haciéndose llamar General Welldone.
Años más tarde (1774) se lo sitúa en Núremberg, intentando obtener fondos de Carlos Alejandro, margrave de Brandeburgo, nuevamente con la intención de instalar otro laboratorio. Allí se presenta como el príncipe Rakoczy, pero lo descubrieron como Saint Germain, y partió en 1776.
Se presenta en Leipzig ante el príncipe Federico Augusto de Brunswick como Francmasón de cuarto grado.
En 1779 se preseTambién se dice que se enterró su cadáver y le hicieron funerales civiles en 1784, en Silesia.
En 1789 reaparece en Francia donde conoce a la reina María Antonieta.
Realiza una labor política de liberación durante la Revolución Rusa, en el reinado de Pedro III de Rusia y Catalina II de Rusia.
Estas son algunas de sus hazañas que se le atribuyen, de manera confusa y mezclando mito con realidad, a quien alguna vez fuera conocido como Conde de Saint Germain, a lo largo de su eternamente tergiversada biografía:
Fue uno de los principales incentivadores del movimiento de los rosacruces. Incluso hay quien afirma que es el propio Christian Rosenkreuz.
Se ha llegado a asegurar que fue el filósofo y científico inglés Francis Bacon y que participó en las investigaciones de genios como Leonardo da Vinci o Galileo Galilei.
Cedió los mapas secretos a Colón que le facilitaron la navegación y el posterior descubrimiento de América.
Inspiró a Adam Weishaupt en la creación de los Iluminados de Baviera y siguió de cerca sus movimientos al introducirse en la Masonería.
Saint Germain habría participado en la independencia de las colonias inglesas de América propiciando la fundación de Estados Unidos.
Es un referente mítico dentro de la escuela de la "Metafísica" esotérica y el ocultismo.
Referencias [editar]↑ Schroeder, Werner Ascended Masters and Their Retreats Ascended Master Teaching Foundation 2004, pages 250 - 255
↑ Luk, A.D.K.. Law of Life — Book II. Pueblo, Colorado: A.D.K. Luk Publications 1989, pages 254 - 267
↑ Booth, Annice The Masters and Their Retreats Summit Lighthouse Library June 2003, pages 312 - 322
Damarchi,Rogelio-Printz,Thomas-Bak, Si, "Nueva metafísica, 4 en 1 Tomo II", Editorial Solar 1a edición Bogotá Colombia
Chandelle,René Más allá de Ángeles y Demonios, editorial Lectorum 2da edición...
Su vida [editar]El Conde Saint Germain aparece en Francia en 1758 procedente de Holanda, Inglaterra y Alemania, países que había estado visitando en misiones políticas.
Se desconocía el origen de su fortuna, su nacionalidad y si tenía esposa e hijos. Era un hombre muy educado, elegante y noble. Hablaba a la perfección francés, inglés, italiano, chino, árabe y sánscrito. También tenía vastos conocimientos sobre política, artes, ciencias, poesía, medicina, química, música y pintura.
No permanecía mucho tiempo en un lugar y viajaba constantemente por toda Europa, cuando se cansaba iba al Tíbet, África o Turquía. Su aspecto era de permanente y radiante juventud. Además era ambidextro.
Se desenvolvía en altos medios sociales. Al llegar a Francia entabló amistad con el rey Luis XV y con su amante Madame de Pompadour. Esto ocasionó la envidia de los cortesanos y de una parte de la aristocracia, siendo perseguido por detractores como Casanova, el Duque de Choisseul y el señor D'Affy.
Por esto fue conocido en varias épocas y en distintos lugares pero con el mismo aspecto como Marqués de Montferrat, Marqués de Aymar, Conde de Belmar, de Soltikov, de Wendome, de Monte Cristo y de Saint Germain, Caballero de Schoening, Monsieur Surmont, Zanonni y Príncipe Rackoczy. Así por ejemplo tenemos que:
En Holanda se dio a conocer como el Conde de Surmont. Se dedicó a recoger dinero para construir un laboratorio para elaborar pinturas y colorantes. Además de tratar el "ennoblecimiento de los metales".
Reaparece más tarde en Tournai, Bélgica, adoptando la identidad de Marqués de Montferrat. Allí también pidió contribuciones para un laboratorio.
En 1768 se le sitúa en Rusia, en una conferencia junto a Catalina la Grande. Allí fue nombrado consejero del Conde Alexēi Orlov, jefe de las fuerzas imperiales rusas. Y más tarde fue declarado oficial del ejército ruso, haciéndose llamar General Welldone.
Años más tarde (1774) se lo sitúa en Núremberg, intentando obtener fondos de Carlos Alejandro, margrave de Brandeburgo, nuevamente con la intención de instalar otro laboratorio. Allí se presenta como el príncipe Rakoczy, pero lo descubrieron como Saint Germain, y partió en 1776.
Se presenta en Leipzig ante el príncipe Federico Augusto de Brunswick como Francmasón de cuarto grado.
En 1779 se prese
En 1789 reaparece en Francia donde conoce a la reina María Antonieta.
Realiza una labor política de liberación durante la Revolución Rusa, en el reinado de Pedro III de Rusia y Catalina II de Rusia.
Estas son algunas de sus hazañas que se le atribuyen, de manera confusa y mezclando mito con realidad, a quien alguna vez fuera conocido como Conde de Saint Germain, a lo largo de su eternamente tergiversada biografía:
Fue uno de los principales incentivadores del movimiento de los rosacruces. Incluso hay quien afirma que es el propio Christian Rosenkreuz.
Se ha llegado a asegurar que fue el filósofo y científico inglés Francis Bacon y que participó en las investigaciones de genios como Leonardo da Vinci o Galileo Galilei.
Cedió los mapas secretos a Colón que le facilitaron la navegación y el posterior descubrimiento de América.
Inspiró a Adam Weishaupt en la creación de los Iluminados de Baviera y siguió de cerca sus movimientos al introducirse en la Masonería.
Saint Germain habría participado en la independencia de las colonias inglesas de América propiciando la fundación de Estados Unidos.
Es un referente mítico dentro de la escuela de la "Metafísica" esotérica y el ocultismo.
Referencias [editar]↑ Schroeder, Werner Ascended Masters and Their Retreats Ascended Master Teaching Foundation 2004, pages 250 - 255
↑ Luk, A.D.K.. Law of Life — Book II. Pueblo, Colorado: A.D.K. Luk Publications 1989, pages 254 - 267
↑ Booth, Annice The Masters and Their Retreats Summit Lighthouse Library June 2003, pages 312 - 322
Damarchi,Rogelio-Printz,Thomas-Bak, Si, "Nueva metafísica, 4 en 1 Tomo II", Editorial Solar 1a edición Bogotá Colombia
Chandelle,René Más allá de Ángeles y Demonios, editorial Lectorum 2da edición...
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